luz

Aparece 58 veces en 28 canto(s)

luz

Aparece 58 veces en 28 canto(s)
50

Cántico de los tres jóvenes

Daniel 3,57-58

Criaturas todas del Señor.
BENDECID AL SEÑOR.
Ensalzadlo
CON HIMNOS POR LOS SIGLOS.
Ángeles del Señor. BENDECID ...
Cielos.
BENDECID ...
Aguas del espacio. BENDECID ...
Ejércitos del Señor. BENDECID ...
Sol y Luna.
BENDECID ...
Astros del Cielo.
BENDECID ...
Lluvia y rocío.
BENDECID ...
Vientos todos.
BENDECID ...
Fuego y calor.
BENDECID ...
Fríos y heladas.
BENDECID ...
Rocíos y nevadas. BENDECID ...
Témpanos y hielos. BENDECID ...
Escarchas y nieves. BENDECID ...
Noche y día.
BENDECID ...
Luz y tinieblas.
BENDECID ...
Rayos y nubes.
BENDECID ...
Bendiga la tierra al Señor.
LO ENSALCE
CON HIMNOS POR LOS SIGLOS.
Montes y cumbres.
BENDECID ...
Cuanto germina en la tierra. BENDIGA ...
Manantiales.
BENDECID ...
Mares y ríos.
BENDECID ...
Cetáceos y peces.
BENDECID ...
Aves del cielo.
BENDECID ...
Fieras y ganados.
BENDECID ...
Ensalzadlo
CON HIMNOS POR LOS SIGLOS.
Hijos de los hombres.
BENDECID ...
Bendiga Israel al Señor.
BENDIGA ...
Sacerdotes del Señor.
BENDECID ...
Siervos del Señor.
BENDECID ...
Almas y espíritus justos.
BENDECID ...
Santos y humildes de corazón. BENDECID ...
Ananías, Azarías y Misael.
BENDECID ...
Ensalzadlo
CON HIMNOS POR LOS SIGLOS.
54

Como la cierva

Salmo 42-43 (41-42)

Como la cierva anhela, las corrientes de agua,
así mi alma, te anhela a ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
¿cuándo podré ver el rostro de Dios?
Mis lágrimas son mi pan, noche y día,
mientras mis enemigos me dicen todo el día:
¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde está tu Dios?
¿Dónde está tu Dios?
Y cuando yo recuerdo,
el alma se me llena de tristeza,
cómo marchaba en medio
de un pueblo en fiesta.
¿Por qué te abates, alma mía,
por qué tú gimes dentro de mí?
ESPERA EN DIOS, ESPERA EN DIOS:
QUE VOLVERÁS A ALABARLO.
¡Porque él, él es tu salvación,
él es tu Dios, él es tu Dios!
ESPERA EN DIOS, ESPERA EN DIOS,
ESPERA EN DIOS, ESPERA EN DIOS:
QUE VOLVERÁS A ALABARLO.
Cuántas veces le he dicho a mi roca:
¿Por qué me has abandonado?
¿Por qué camino triste
oprimido por mis enemigos?
Se me rompen los huesos
de escuchar todo el día:
¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde está ese Dios?
Señor, envíame tu luz y tu verdad,
que ellas me guíen, hasta tu monte santo.
Entonces podré cantar
un canto de alegría con mi guitarra.
¿Por qué te abates, alma mía, …
ESPERA EN DIOS …
¡Porque él, él es tu salvación ...
ESPERA EN DIOS …
55

Cristo es la Luz

Himno

Cristo es la Luz.
CRISTO ES LA LUZ.
Cristo es la Luz.
CRISTO ES LA LUZ.
ÉL ES LA SALVACIÓN.
Cristo es el Camino.
CRISTO ES EL CAMINO.
Cristo es el Camino.
CRISTO ES EL CAMINO.
ÉL ES LA SALVACIÓN.
Cristo es la Verdad.
CRISTO ES LA VERDAD.
Cristo es la Verdad.
CRISTO ES LA VERDAD.
ÉL ES LA SALVACIÓN.
Cristo es la Vida.
CRISTO ES LA VIDA.
Cristo es la Vida.
CRISTO ES LA VIDA.
ÉL ES LA SALVACIÓN.
Cristo es la Luz.
CRISTO ES EL CAMINO.
Cristo es la Verdad.
CRISTO ES LA VIDA.
ÉL ES LA SALVACIÓN.
67

El pueblo que caminaba en las tinieblas

Isaías 9,1-5

El pueblo que caminaba en las tinieblas
ha visto una gran luz.
Sobre los que vivían en tierras tenebrosas,
una gran luz ha brillado.
Has acrecentado el gozo,
hiciste grande la alegría.
Como se alegran durante la siega,
como se alegran al reparto del botín,
como se alegran al reparto del botín.
EL DOMINIO ESTARÁ
SOBRE SUS HOMBROS,
Y SU NOMBRE SERÁ,
Y SU NOMBRE SERÁ:
«CONSEJERO MARAVILLOSO»,
«DIOS FUERTE», «PADRE ETERNO»,
«PRÍNCIPE DE PAZ»,
«PRÍNCIPE DE PAZ.»
Porque el yugo que pesaba sobre el pueblo,
el yugo que oprimía sus espaldas,
la vara del opresor
tú la has quebrado, como en Madián.
Y todo el que pisa con dominio,
todo manto manchado de sangre
será para la quema, pasto del fuego.
Porque nos ha nacido un niño,
porque un hijo se nos ha dado.
EL DOMINIO ESTARÁ ...
70

Elí, Elí, lamá sabactaní

Salmo 22 (21)

ELÍ, ELÍ, LAMÁ SABACTANÍ.
DIOS MÍO, DIOS MÍO:
¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?
¡Qué lejos te siento de mis gritos!
De día clamo, y no respondes,
grito de noche, y no hay reposo para mí.
ELÍ, ELÍ, LAMÁ SABACTANÍ …
¡Mas tú eres el Santo,
tú que vives en medio de mi pueblo!
A ti clamaron nuestros padres,
y tú les ayudaste,
en ti confiaron, y nunca quedaron confundidos.
Entonces, Dios, ¿por qué no me ayudas?
¿Acaso no soy un hombre?
Eso soy yo: soy un gusano,
desprecio de la gente, asco del pueblo,
todos los que me ven de mí se ríen,
menean la cabeza y dicen:
«Se confió a Dios, ¡que él lo libre,
que él le salve, si tanto dice que le ama!»
Sí, que tú me amas, sí, que tú me quieres,
en el seno de mi madre me formaste;
cuando me dio a luz ya me ofreció a ti,
desde el vientre tú ya eras mi Dios.
ELÍ, ELÍ, LAMÁ SABACTANÍ …
Soy agua sucia que se tira,
todos mis huesos se dislocan,
mi corazón como cera
se derrite en mis entrañas.
Mi paladar está seco como teja,
y mi lengua está pegada a la garganta.
ELÍ, ELÍ, LAMÁ SABACTANÍ …
Perros innumerables me rodean,
una banda de malhechores me acomete,
taladran mis manos y mis pies.
Se pueden contar mis huesos;
me observan y me miran, se reparten
mis vestidos, se sortean mi túnica.
¡Mas tú, Dios mío, no estés lejos,
ven en mi ayuda, fuerza mía,
libra mi alma de la espada,
libra mi vida de las fauces del león,
libra mi alma de los cuernos de los búfalos!
¡Anunciaré, yo, tu nombre a mis hermanos,
en medio de la asamblea te cantaré!:
«Los que a Yahveh amáis, dadle alabanza,
raza de Jacob, glorificad a Yahveh,
temedle, pueblo de Israel.»
Porque ha sido el Único
que no has tenido asco de este pobre
ni has desdeñado la miseria de mi vida;
no me ha ocultado su rostro cuando le invocaba.
Por eso, yo ahora sé que los pobres vivirán,
los pobres comerán, serán saciados,
los que buscan a Yahveh lo encontrarán:
¡su corazón, su corazón, vivirá para siempre!
73

Escóndeme en lo oculto de tu tienda

Salmo 27 (26)

ESCÓNDEME
EN LO OCULTO DE TU TIENDA,
SOBRE TU ROCA LEVÁNTAME.
Yahveh es mi luz y mi salvación,
¿a quién he de temer?
Yahveh es el refugio de mi vida,
¿por quién he de temblar?
ESCÓNDEME ...
Cuando se acercan contra mí los malvados
a devorar mi carne,
son ellos, mis adversarios y enemigos,
los que tropiezan y sucumben.
ESCÓNDEME ...
Aunque acampe un ejército contra mí,
mi corazón no teme;
aunque estalle una guerra contra mí,
estoy seguro en ella.
ESCÓNDEME ...
Una cosa he pedido a Yahveh,
eso solo estoy buscando:
habitar en la Casa del Yahveh,
todos los días de mi vida.
ESCÓNDEME ...
Él me dará cobijo en su cabaña
el día de la desdicha;
me esconderá en lo oculto de su tienda,
sobre su roca me levantará.
ESCÓNDEME ...
Escucha, Yahveh, mi voz que clama,
¡tenme piedad, respóndeme!
Sí, Yahveh, tu rostro busco:
no me ocultes tu rostro.
ESCÓNDEME ...
87

Himno a Cristo Luz

Himno

TE BENDECIMOS EN ESTA HORA,
OH CRISTO MÍO, VERBO DE DIOS;
LUZ DE LA LUZ SIN COMIENZO.
TE BENDECIMOS VERBO DE DIOS,
TE BENDECIMOS VERBO DE DIOS.
¡Te bendecimos oh triple luz de una indivisa gloria!
Has dominado las tinieblas,
has resurgido la luz resucitando de la noche.
Tú eres la eterna luz que ilumina nuestras vidas.
Tú eres la eterna luz que alboreas sobre el mundo.
Tú eres la eterna luz.
¡Te bendecimos Señor!
TE BENDECIMOS EN ESTA HORA …
90

Himno de la Ascensión

Himno de Laudes del tiempo Pascual, de la Ascensión a Pentecostés

EL BUEN PASTOR HA SUBIDO
A LA DERECHA DEL PADRE.
VELA EL PEQUEÑO REBAÑO
CON MARÍA EN EL CENÁCULO.
Del esplendor eterno
desciende el crisma profético,
que consagra a los apóstoles
en heraldos del Evangelio.
EL BUEN PASTOR …
Ven, oh divino Espíritu,
con tus santos dones
y transforma nuestros cuerpos
en el templo de tu santa gloria.
EL BUEN PASTOR …
Oh luz de eterna sabiduría
revélanos el gran misterio
del Dios Uno y Trino
fuente de eterno amor.
EL BUEN PASTOR …
94

Jerusalén reconstruida

Tobías 13,11-17

Bendice, alma mía al Señor,
bendice, alma mía, al gran Rey
porque será reconstruida
Jerusalén, Jerusalén.
JERUSALÉN, JERUSALÉN.
JERUSALÉN, JERUSALÉN.
JERUSALÉN RECONSTRUIDA,
JERUSALÉN PARA SIEMPRE.
Jerusalén será reconstruida,
con zafiros y esmeraldas,
de piedras preciosas sus murallas;
sus torres de oro puro.
Sus plazas son de rubí,
sus calles de oro de Ofir;
en sus puertas se exultará
y en sus casas se cantará.
JERUSALÉN, JERUSALÉN ...
Brillará tu luz hasta los confines de la tierra.
Vendrán a ti pueblos numerosos,
vendrán a ti todas las naciones,
hasta la casa de su Nombre.
Las generaciones te cantarán,
todos los pueblos exultarán
y en ti el Nombre de tu Elegido
será para siempre, será para siempre.
JERUSALÉN, JERUSALÉN ...
¡Malditos sean los que te dicen palabras crueles!
¡Malditos sean los que te destruyen!
¡Todos los que derriban tus murallas
y tiran por tierra tus torres!
¡Mas sean benditos, benditos para siempre,
los que te construyen, los que te edifican!
¡Benditos los que te aman!
¡Los que lloran por tus castigos!
Porque en tus puertas se exultará,
porque en tus casas se cantará.
JERUSALÉN, JERUSALÉN ...
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
132

Salve, Reina de los cielos

Himno

Salve, reina de los cielos,
señora, señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
tú, tú, tú abriste el camino a nuestra luz.
ALÉGRATE, VIRGEN MARÍA,
ENTRE TODAS LA MÁS BELLA;
SALVE, ETERNA DONCELLA,
RUEGA A CRISTO POR NOSOTROS.
SALVE, ETERNA DONCELLA,
RUEGA A CRISTO POR NOSOTROS.
I… I… I…
Salve raíz, salve puerta,
tú, tú, tú abriste el camino a nuestra luz.
ALÉGRATE, VIRGEN MARÍA …
134

Secuencia del Corpus Christi

Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

Alaba, Sión, al Salvador,
él es tu guía y tu Pastor.
Alábalo con himnos y cantos.
ESTE ES EL PAN DE LOS ÁNGELES,
PAN DE LOS QUE HACEN CAMINO.
ESTE ES EL PAN DE LOS HIJOS.
Canta con todo fervor,
al pan vivo que da vida:
este es el tema del canto
y el objeto de alabanza.
ESTE ES EL PAN DE LOS ÁNGELES …
Ciertamente se donó,
al grupo de doce hermanos,
en fraterna y santa cena.
Esta es la fiesta solemne,
en la cual celebramos,
la primera y santa cena.
ESTE ES EL PAN DE LOS ÁNGELES …
Es el banquete del nuevo Rey,
la nueva Pascua y nueva Ley,
donde lo antiguo termina.
Lo antiguo se verá nuevo,
la realidad a la sombra;
¡Es todo luz, ya no hay tinieblas!
ESTE ES EL PAN DE LOS ÁNGELES …
Cristo deja en su memoria,
lo que hizo en Santa Cena,
nosotros lo renovamos.
Obedientes a su palabra,
consagramos pan y vino,
¡Hostia de la salvación!
ESTE ES EL PAN DE LOS ÁNGELES …
Es cierto a los cristianos,
que se transforma el pan en carne,
y que el vino se hace sangre.
ESTE ES EL PAN DE LOS ÁNGELES …
Tú no ves, tú no comprendes;
mas la fe te lo confirma
más allá de la razón.
Es signo lo que aparece,
y esconde un gran misterio,
una realidad sublime.
Comes carne, bebes sangre,
en las dos especies;
pero queda Cristo entero.
ESTE ES EL PAN DE LOS ÁNGELES …
El que come solo parte,
ni separa ni divide,
en tanto que lo recibe.
Que sean uno, que sean mil,
igualmente lo reciben
y nunca se consume.
ESTE ES EL PAN DE LOS ÁNGELES …
Buen pastor, pan verdadero
de nosotros ten piedad.
Danos los bienes eternos
en la tierra de los vivos.
ESTE ES EL PAN DE LOS ÁNGELES …
¡Oh, Señor, que todo sabes!
¡Oh, Señor, que todo puedes!
¡Que nos sacias en la tierra!
Conduce a tus hermanos
a la cena del cielo;
en el gozo de los santos.
ESTE ES EL PAN DE LOS ÁNGELES …
151

Una gran señal

Apocalipsis 12

UNA GRAN SEÑAL APARECIÓ EN EL CIELO:
UNA MUJER, UNA MUJER VESTIDA DEL SOL,
CON LA LUNA BAJO SUS PIES,
Y UNA CORONA DE DOCE ESTRELLAS;
ESTÁ ENCINTA, Y GRITA
CON LOS TORMENTOS DE DAR A LUZ.
Y apareció otra señal en el cielo:
un enorme Dragón rojo,
con siete cabezas y diez cuernos.
El Dragón se detuvo delante de la Mujer,
de la Mujer que iba a dar a luz,
para devorar a su Hijo en cuanto naciera.
Y la Mujer dio a luz un Hijo varón, aquel
que ha de regir las naciones de la tierra,
y su Hijo fue arrebatado
hasta Dios y hasta su trono.
UNA GRAN SEÑAL …
Entonces se entabló una batalla en el cielo:
Miguel y sus Ángeles combatieron
con el Dragón, con el gran Dragón.
También el Dragón y sus Ángeles
combatieron, pero no prevalecieron
y no hubo ya lugar para ellos en el cielo.
Y fue arrojado el Dragón, el gran Dragón,
la Serpiente antigua, el llamado Diablo
y Satanás, el seductor del mundo entero,
fue arrojado a la tierra y sus Ángeles con él.
UNA GRAN SEÑAL …
Cuando el Dragón vio que había sido
arrojado a la tierra, persiguió a la Mujer
que había dado a luz al Hijo varón.
Pero se le dieron a la Mujer las dos alas
del águila grande, para volar al desierto,
donde tiene que ser alimentada
un tiempo, dos tiempos y medio tiempo.
Entonces, despechado contra la Mujer,
el gran Dragón, se fue a hacer
la guerra al resto de sus hijos
los que guardan los mandamientos de Dios
y mantienen el testimonio de Jesús.
LA LA LA, LA LA, LA LA ...
154

Ven, Espíritu Santo

Secuencia de Pentecostés

VEN, ESPÍRITU SANTO,
ENVÍA UN RAYO DE TU LUZ.
Ven, padre de los pobres,
ven, luz del corazón.
Ven, consolador buenísimo,
dulce huésped del alma.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Ven, dulce refrigerio,
en la fatiga tú eres descanso;
en el calor tú eres nuestro alivio;
en el llanto eres consuelo.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Oh luz dichosísima
inunda de tu resplandor
lo íntimo del corazón de tus fieles,
llega hasta el fondo del alma.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Sin tu luz nada hay puro en el hombre,
nada hay inocente.
Mira la fuerza del pecado,
cuando tú no estás con nosotros.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Lava lo que está sucio,
riega lo que está árido,
sana lo que está enfermo.
Convierte al duro y al rígido.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Inflama lo que está tibio,
encamina al que se ha extraviado.
Danos tus siete dones,
danos tu amor y tu alegría.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Danos virtud y premio,
danos la alegría de la salvación,
danos una muerte santa,
danos el gozo eterno.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Danos sabiduría y entendimiento,
danos ciencia y piedad,
danos consejo y fortaleza,
danos el temor de Dios.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Danos tus santos frutos:
danos paciencia y bondad,
danos amor y alegría,
danos justicia y verdad.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
156

Veni creator

Himno de vísperas de Pascua, de la Ascensión a Pentecostés

VEN, ESPÍRITU CREADOR
VISITA NUESTRA MENTE;
LLENA DE TU AMOR
EL CORAZÓN QUE HAS CREADO.
Oh dulce consolador,
don del Padre altísimo,
agua viva, fuego, amor,
santo crisma del alma.
DEDO DE LA MANO DE DIOS,
PROMESA DEL SALVADOR,
DERRAMA TUS SIETE DONES,
SUSCITA EN NOSOTROS LA PALABRA.
luz del intelecto,
llama ardiente en el corazón,
sana nuestras heridas
con el bálsamo de tu amor.
DEFIÉNDENOS DEL ENEMIGO,
DANOS EL DON DE LA PAZ.
TU GUÍA INVENCIBLE
NOS PRESERVE DEL MAL.
Oh Luz de eterna sabiduría,
desvélanos el gran misterio
de Dios Padre y del Hijo,
unidos en un solo amor.
AMÉN.
158

Virgen de la maravilla

Himno

MARÍA, HIJA DE TU HIJO,
MADRE DE JESÚS
Y MADRE NUESTRA.
¡VIRGEN DE LA MARAVILLA!
María, tú la creatura
que has dado a luz al Creador,
tú eres la sierva
que ha concebido al Señor.
MARÍA, HIJA DE TU HIJO …
María, hecha de tierra,
tú eres la gloriosa,
gloriosa imagen del cielo.
MARÍA, HIJA DE TU HIJO …
María, siendo la pequeña
tú eres la más grande,
siendo hija de Dios eres su Madre,
siendo hija de Dios
eres su Madre.
¡Virgen de la maravilla!
MARÍA, HIJA DE TU HIJO …
160

Vosotros sois la luz del mundo

Mateo 5,14-16

VOSOTROS
SOIS LA LUZ DEL MUNDO,
SOIS LA LUZ, LA LUZ DEL MUNDO,
LA LUZ DEL MUNDO.
No puede ocultarse una ciudad
situada en la cima de un monte;
no puede ocultarse una ciudad
situada en la cima de un monte.
Ni se enciende una lámpara,
para ponerla debajo del celemín,
sino sobre el candelero,
para que alumbre a los que están en la casa.
Brille así vuestra luz delante de los hombres,
para que vean vuestras buenas obras
y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO …
184

Plegaria Eucarística II - Modelo I (doxología alternativa)

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra;
y con el Papa …, con nuestro obispo …
y de todos los que en ella cuidan de tu pueblo,
llévala a su perfección por la caridad.
Acuérdate también de nuestros hermanos
que durmieron en la esperanza
de la resurrección,
y de todos los que han muerto
en tu misericordia;
admítelos a contemplar la luz de tu rostro.
Ten misericordia de todos nosotros,
y así, con María, la Virgen Madre de Dios,
San José su santo esposo, los apóstoles
y cuantos vivieron en tu amistad
a través de los tiempos
merezcamos, por tu Hijo Jesucristo,
compartir la vida eterna
y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con Cristo y en Cristo,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
AMÉN, AMÉN, AMÉN.
Por Cristo, con Cristo y en Cristo,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
AMÉN, AMÉN, AMÉN.
AMÉN, AMÉN, AMÉN.
AMÉN, AMÉN, AMÉN.
185

Plegaria Eucarística II - Modelo II

Modelo II (1987)

El Señor esté con vosotros.
Y CON TU ESPÍRITU.
Levantemos el corazón.
LO TENEMOS LEVANTADO
HACIA EL SEÑOR.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
ES JUSTO Y NECESARIO.
Verdaderamente
es justo y necesario,
es nuestro deber y fuente de salvación
darte gracias, siempre y en todo lugar.
A ti, Padre Santo, por Jesucristo,
tu amadísimo Hijo.
Por él, que es tu Palabra viviente,
hiciste todas las cosas;
tú nos lo enviaste Salvador y Redentor
hecho hombre por obra del Espíritu Santo,
y nacido de la Virgen María,
para cumplir tu voluntad
y adquirir para ti un pueblo santo,
Él extendió sus brazos en la cruz,
muriendo destruyó la muerte.
Y proclamó
la resurrección.
Y PROCLAMÓ
LA RESURRECCIÓN.
Por este misterio de salvación,
unidos a los ángeles y a los santos
cantamos a una sola voz
el himno de tu gloria:
SANTO, SANTO, SANTO ...
Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad:
santifica estos dones
con la efusión de tu Espíritu,
de manera que sean para nosotros
Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
Nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado
a su Pasión, voluntariamente aceptada,
tomó pan, dándote gracias,
lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz, y dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.
Este es el sacramento de nuestra fe.
ANUNCIAMOS TU MUERTE, SEÑOR,
PROCLAMAMOS TU RESURRECCIÓN,
¡VEN, SEÑOR JESÚS!
¡VEN, SEÑOR JESÚS!
Así, pues, Padre, al celebrar ahora
el memorial de la muerte
y resurrección de tu Hijo,
te ofrecemos el pan de vida
y el cáliz de salvación,
y te damos gracias porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.
Te pedimos humildemente
que el Espíritu Santo congregue en la unidad
a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra;
y con el Papa …,
con nuestro obispo …
y de todos los que en ella cuidan de tu pueblo,
llévala a su perfección por la caridad.
Acuérdate también de nuestros hermanos
que durmieron en la esperanza
de la resurrección,
y de todos los que han muerto
en tu misericordia;
admítelos a contemplar la luz de tu rostro.
Ten misericordia de todos nosotros,
y así, con María, la Virgen Madre de Dios,
San José su santo esposo, los apóstoles
y cuantos vivieron en tu amistad
a través de los tiempos
merezcamos, por tu Hijo Jesucristo,
compartir la vida eterna
y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con Cristo y en Cristo,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
AMÉN, AMÉN, AMÉN.
188

Plegaria Eucarística IV

(1988)

El Señor esté con vosotros.
Y CON TU ESPÍRITU.
Levantemos el corazón.
LO TENEMOS LEVANTADO
HACIA EL SEÑOR.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
ES JUSTO Y NECESARIO,
ES JUSTO Y NECESARIO.
Realmente es justo darte gracias,
y deber nuestro glorificarte, Padre Santo,
porque tú eres el único Dios vivo y verdadero
que existes desde siempre y vives
para siempre; luz sobre toda luz.
Porque tú solo eres bueno y fuente de vida,
hiciste todas las cosas,
para colmarlas de tus bendiciones
y alegrar su multitud
con la claridad de tu gloria.
Por eso, innumerables ángeles en tu presencia,
contemplando la gloria de tu rostro,
te sirven siempre y te glorifican sin cesar.
Y con ellos también nosotros, llenos de alegría,
y por nuestra voz las demás criaturas,
aclamamos tu nombre cantando:
SANTO, SANTO, SANTO ...
Te alabamos, Padre Santo, porque eres grande,
porque hiciste todas las cosas
con sabiduría y amor.
A imagen tuya creaste al hombre
y le encomendaste el universo entero,
para que, sirviéndote a ti, su creador,
dominara todo lo creado.
Y cuando por desobediencia perdió tu amistad,
no lo abandonaste al poder de la muerte
sino que, compadecido,
tendiste la mano a todos,
para que te encuentre el que te busca.
Reiteraste, tu alianza a los hombres;
por los profetas los fuiste llevando
con la esperanza de la salvación.
Padre Santo, tanto amaste al mundo
que, al cumplirse la plenitud de los tiempos,
nos enviaste como salvador a tu único Hijo.
El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo,
nació de María la Virgen,
y así compartió en todo,
nuestra condición humana,
menos en el pecado;
anunció la salvación a los pobres,
la liberación a los oprimidos
y a los afligidos el consuelo.
Para cumplir tus designios,
él mismo se entregó a la muerte
y, resucitando, destruyó la muerte.
RESUCITANDO,
DESTRUYÓ LA MUERTE
Y NOS DIO NUEVA VIDA.
Y para que no vivamos ya
para nosotros mismos, sino para él,
que por nosotros murió y resucitó,
envió, Padre, desde tu seno el Espíritu Santo
como primicia para los creyentes,
a fin de santificar todas las cosas
llevando a plenitud tu obra en el mundo.
Y este mismo Espíritu santifique, Señor,
estas ofrendas, para que sean Cuerpo
y Sangre de Jesucristo, Nuestro Señor,
y así celebremos el gran misterio
que nos dejó, como alianza eterna.
Porque él mismo llegada la hora en que había
de ser glorificado por ti, Padre Santo,
habiendo amado a los suyos que estaban
en el mundo, los amó hasta el extremo.
Y, mientras cenaba con sus discípulos,
tomó pan, te bendijo,
lo partió y se lo dio, diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, tomó el cáliz
lleno del fruto de la vid y te dio gracias,
lo pasó a sus discípulos diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque este es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres,
para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.
Este es el sacramento de nuestra Fe.
ANUNCIAMOS TU MUERTE, SEÑOR,
PROCLAMAMOS TU RESURRECCIÓN,
¡VEN SEÑOR JESÚS!
Por eso, nosotros, Señor, al celebrar ahora
el memorial de nuestra redención,
recordamos la muerte de Cristo,
y su descenso al lugar de los muertos,
proclamamos su resurrección
y ascensión a tu derecha;
y mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos su Cuerpo y su Sangre,
sacrificio agradable a ti
y salvación para todo el mundo.
Dirige tu mirada sobre esta víctima
que tú mismo has preparado a tu Iglesia,
y concede a cuantos compartimos
este pan y este cáliz,
que congregados en un solo cuerpo,
por el Espíritu Santo,
seamos en Cristo, víctima para tu alabanza.
ALABANZA DE TU GLORIA.
ALABANZA DE TU GLORIA.
Acuérdate, Señor, de todos aquellos
por quienes ofreciste este sacrificio;
de tu servidor el Papa ...
de nuestro obispo ..., del orden episcopal
de todo el clero, de cuantos aquí reunidos
hacemos esta oblación,
de todo tu pueblo santo
y de aquellos que te buscan
con sincero corazón.
Acuérdate también de los que
murieron en la Paz de Cristo
y de todos los difuntos
cuya fe solo tú conociste.
Padre, misericordioso,
que todos tus hijos nos reunamos
en la heredad de tu reino.
con María, la Virgen Madre de Dios,
y con los apóstoles y los santos;
y allí, junto con toda la creación,
libre ya de pecado y de muerte,
te glorifiquemos por Cristo, Señor nuestro,
por quien concedes al mundo
todos los bienes.
Por Cristo, con Cristo y en Cristo,
a ti Dios Padre omnipotente
en la unidad del Espíritu Santo
todo honor y gloria,
por los siglos de los siglos.
AMÉN, AMÉN, AMÉN, AMÉN.
194

Pregón Pascual

Pregón solemne de la Vigilia Pascual

Exulten los coros de los ángeles,
exulte la asamblea celeste,
y un himno de gloria
aclame el triunfo del Señor resucitado.
Alégrese la tierra, inundada por la nueva luz.
EL ESPLENDOR DEL REY
DESTRUYÓ LAS TINIEBLAS,
DESTRUYÓ LAS TINIEBLAS,
LAS TINIEBLAS DEL MUNDO.
Que se alegre nuestra madre la Iglesia,
resplandeciente de la gloria de su Señor;
y que en este lugar resuene unánime
la aclamación de un pueblo en fiesta.
El Señor esté con vosotros.
Y CON TU ESPÍRITU.
Levantemos el corazón.
LO TENEMOS LEVANTADO HACIA EL SEÑOR.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
ES JUSTO Y NECESARIO …
Realmente es justo y necesario
exaltar con el canto la alegría del espíritu
y elevar un himno al Padre Todopoderoso,
y a su único Hijo, Jesucristo.
Él ha pagado por todos al eterno Padre
la deuda de Adán, y con su sangre,
derramada por amor, ha cancelado
la condena antigua del pecado.
Ésta es la Pascua,
en que se inmola el Cordero.
Ésta es la noche en que fueron liberados
nuestros padres de Egipto.
Ésta es la noche
que nos salva de la oscuridad del mal.
ÉSTA ES LA NOCHE EN QUE CRISTO
HA VENCIDO LA MUERTE
Y DEL INFIERNO RETORNA VICTORIOSO.
¡Oh admirable condescendencia de tu amor!
¡Oh incomparable ternura y caridad!
¡Por rescatar al esclavo has sacrificado al Hijo!
Sin el pecado de Adán,
Cristo no nos habría rescatado.
¡OH FELIZ CULPA QUE MERECIÓ
TAN GRANDE REDENTOR!
¡OH FELIZ CULPA!
¡Oh noche maravillosa
en que despojaste al faraón
y enriqueciste a Israel!
¡Oh noche maravillosa!
Tú sola conociste la hora
en que Cristo resucitó.
¡Oh noche que destruyes el pecado
y lavas todas nuestras culpas!
¡Oh noche realmente gloriosa
que reconcilias al hombre con su Dios!
ÉSTA ES LA NOCHE EN QUE CRISTO
HA VENCIDO LA MUERTE
Y DEL INFIERNO RETORNA VICTORIOSO.
En esta noche acepta, Padre santo,
este sacrificio de alabanza que la Iglesia
te ofrece por medio de sus ministros
en la liturgia solemne de este cirio,
que es el signo de la nueva luz.
Te rogamos, Señor, que este cirio.
ofrecido en el honor
de tu nombre, brille radiante,
llegue hasta ti, como perfume suave,
se confunda con las estrellas del cielo.
Lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
esa estrella que no conoce el ocaso.
QUE ES CRISTO, TU HIJO RESUCITADO,
RESUCITADO DE LA MUERTE.
AMÉN, AMÉN, AMÉN.
212

El mismo Dios

2ª Corintios 4,6-12

El mismo Dios que dijo:
“De las tinieblas brille la luz”,
es el mismo que ha hecho brillar la luz
en nuestros corazones,
para irradiar el conocimiento de su gloria,
que está en el rostro de Cristo.
QUE ESTÁ EN EL ROSTRO DE CRISTO.
PERO LLEVAMOS ESTE TESORO
EN VASOS DE BARRO.
Para que se manifieste
que lo sublime de este amor
viene de Dios, viene de Dios
y que no viene de nosotros.
LLEVANDO SIEMPRE
EN NUESTRO CUERPO
EL MORIR DE JESÚS,
PARA QUE SE MANIFIESTE
EN NUESTRO CUERPO
QUE ESTÁ RESUCITADO.
Atribulados en todo, mas no desesperados;
perseguidos, mas nunca abandonados;
derribados, mas no aniquilados.
LLEVANDO SIEMPRE …
Y MIENTRAS NOSOTROS MORIMOS
EL MUNDO RECIBE LA VIDA.
LLEVANDO SIEMPRE …
221

Las armas de la Luz

Efesios 6,11ss

Revestíos de la armadura de Dios,
empuñando las armas de la luz.
Porque nuestra lucha
no es contra la carne ni la sangre,
más contra los espíritus del mal
que viven en el mundo tenebroso.
CEÑIDOS CON LA VERDAD,
REVESTIDOS DE LA
JUSTICIA DE LA CRUZ.
Que no se resiste al mal,
mas lleva sobre sí
los pecados de los demás.
CALZADOS CON EL CELO
POR ANUNCIAR EL EVANGELIO,
MAS SOBRE TODO
CON EL ESCUDO DE LA FE.
Que Cristo te ama ciertamente,
que ha dado su vida por ti
cuando eras malvado y pecador.
CON LA ESPADA DEL ESPÍRITU,
QUE ES LA PALABRA DE DIOS,
Y CORONADOS
CON EL YELMO DE LA SALVACIÓN.
Que Cristo Jesús resucitó,
que él es el Señor,
que volverá, que volverá
y nos llevará con él.
ALELUYA, ALELÚ, ALELÚ, ALELUYA.
ALELUYA, ALELÚ, ALELÚ, ALELUYA.
229

Tú has cubierto de vergüenza la muerte

Homilía de Melitón de Sardes sobre la Pascua – Oficio de Lecturas de Jueves Santo

Tú has cubierto de vergüenza la muerte,
tú has llenado de luto el infierno.
Has golpeado la iniquidad,
has privado a la injusticia de sus hijos,
como Moisés al Faraón,
como Moisés al Faraón.
Tú nos has pasado
de la esclavitud a la libertad,
de las tinieblas a la luz,
de la muerte a la vida,
de la tiranía al reino eterno.
Tú eres la Pascua de nuestra salvación;
tú eres el cordero nacido de María.
MARÍA, CORDERA SIN MANCHA,
MARÍA, LA INOCENTE CORDERA.
Tú has sido asesinado en Abel,
tú fuiste atado en Isaac,
vendido en José,
abandonado sobre las aguas en Moisés,
perseguido en David
y despreciado en todos los profetas.
Tú eres el cordero que no abre boca;
tú eres el cordero nacido de María.
MARÍA, CORDERA SIN MANCHA …
Tú fuiste cogido del rebaño,
conducido al sacrificio, inmolado por la tarde,
sepultado en la noche; sobre la cruz
no te fue roto ningún hueso, ni en la tierra
experimentaste la corrupción.
Tú resucitando de la muerte
has hecho resurgir a la humanidad
de lo profundo del sepulcro.
Tú eres el cordero que no abre boca;
tú eres el cordero nacido de María.
MARÍA, CORDERA SIN MANCHA …
235

Como destila la miel

Oda XL de Salomón

COMO DESTILA LA MIEL
EL PANAL DE LAS ABEJAS
Y FLUYE LA LECHE
EN LA MUJER QUE AMA A SUS HIJOS;
COMO MANAN DE LA FUENTE
LAS TRANQUILAS AGUAS
ASÍ MI CORAZÓN
DERRAMA SU ALABANZA.
Y de mis labios brota
un nuevo canto hacia el Señor;
y mi lengua siente
la dulzura de su nombre;
y mi cuerpo se deleita
con sus canciones.
Porque su luz serena
apacigua todos mis males;
porque su mirada simple de amor
cura mi corazón.
PORQUE LA VIDA INMORTAL
HA PUESTO SU TIENDA
DENTRO DE NOSOTROS.
AALELUYA, AALELUYA,
AAALELUU, ALELÚ, ALELUYA.
AALELUYA, AALELUYA,
AAALELUU, ALELÚ, ALELUYA.
COMO DESTILA LA MIEL
Y mi rostro se ilumina con su alegría;
y mi espíritu se goza en sus amores;
mi corazón, lleno de su luz,
siente su mirada amorosa.
Porque el temor en él se confía;
porque la salvación en él es segura.
PORQUE LA VIDA INMORTAL …
COMO DESTILA LA MIEL …
240

En una noche oscura

Subida al Monte Carmelo – San Juan de la Cruz

EN UNA NOCHE OSCURA,
CON ANSIAS, EN AMORES INFLAMADA,
¡OH DICHOSA VENTURA!
SALÍ SIN SER NOTADA,
ESTANDO YA MI CASA SOSEGADA.
A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y encelada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que guiaste!,
¡oh noche amable más que la alborada!,
¡oh noche que juntaste,
amado con amada,
amada en el amado transformada!
¡OH NOCHE QUE GUIASTE! …
EN UNA NOCHE OSCURA …
246

La Cordera de Dios

Mateo 1,18ss

Era la Virgen María prometida de José,
cuando antes de que vivieran juntos,
se encontró encinta por obra
del Espíritu Santo.
Y José, como era justo
y no quería repudiarla,
decidió abandonarla en secreto.
¡QUÉ AMARGA ES EL AGUA, MARÍA!
CORDERA DE DIOS, HUMILDE CORDERA
QUE NO TE RESISTES AL MAL.
MADRE DE JESÚS Y MADRE NUESTRA,
RUEGA POR NOSOTROS,
RUEGA POR NOSOTROS.
María dio a luz a su hijo,
lo envolvió en pañales
y lo acostó en un pesebre
porque no había sitio para ellos en la posada.
¡QUÉ AMARGA ES EL AGUA, MARÍA! …
Y una noche José se levantó,
tomó al niño y a su madre
y huyó a Egipto
porque querían matar al niño.
¡QUÉ AMARGA ES EL AGUA, MARÍA! …
Un grito se siente en Ramá, ¡Ay Ayaay!
un llanto y un lamento grande:
es Raquel que llora a sus hijos,
y no quiere ser consolada,
porque ya no existen.
¡QUÉ AMARGA ES EL AGUA, MARÍA! …
El Ángel del Señor le dijo a José en Egipto:
«Levántate, toma contigo
al niño y a su madre,
y vuelve a la tierra de Israel;
porque «de Egipto llamé a mi Hijo.»
CORDERA DE DIOS ...
247

La paloma voló

Oda XXIV de Salomón

LA PALOMA VOLÓ
SOBRE LA CABEZA DEL SEÑOR
Y SALMODIÓ SOBRE ÉL.
Y EL SEÑOR MOSTRÓ
EL DISEÑO DE SU AMOR,
DISEÑO DE ARTE INEFABLE
PARA CADA HOMBRE.
Y los abismos se abrieron,
y se oyeron terribles gritos,
como de mujeres en parto.
Y el Señor destruyó los abismos
con la luz de su victoria.
LA PALOMA VOLÓ …
Mas los diseños se perdieron
y lloraban los ángeles del cielo;
los diseños de aquellos
que no siguieron su voluntad.
Porque el Señor ha mostrado su camino,
y ha dado a aquellos que lo siguen
la gracia de revestirse de su santidad.
LA PALOMA VOLÓ …
252

Quién es esta que sube del desierto

Cantar de los Cantares 8,5-7

¿QUIÉN ES ÉSTA QUE SUBE DEL DESIERTO,
QUIÉN ES ÉSTA QUE SUBE DEL DESIERTO,
APOYADA EN SU AMADO, EN SU AMADO,
APOYADA EN SU AMADO?
Debajo del manzano te desperté,
allí donde te concibió tu madre,
allí donde tu madre te dio a luz,
allí donde tu madre te dio a luz.
¿QUIÉN ES ÉSTA QUE SUBE DEL DESIERTO …
Llévame como un sello en tu corazón,
como un tatuaje en tu brazo.
Porque es fuerte el amor como la muerte.
Y las aguas no lo pueden apagar,
ni los ríos lo pueden anegar.
Que si tú dieras los bienes de tu casa por el amor,
sólo encontrarías el desprecio.
¿QUIÉN ES ÉSTA QUE SUBE DEL DESIERTO …