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Bendice, alma mía, a Yahveh

Salmo 103 (102)

BENDICE, ALMA MÍA, A YAHVEH,
DEL FONDO DE MI SER, SU NOMBRE,
BENDICE, ALMA MÍA, A YAHVEH,
NO OLVIDES SUS AMORES.
Él, que tus culpas perdona,
que todas tus dolencias cura,
saca tu vida de la muerte,
te colma de gracia y amor.
Él, que te hace justicia,
que defiende a los más pobres,
a Moisés enseñó sus caminos,
a Israel sus hazañas mostró.
BENDICE, ALMA MÍA, A YAHVEH …
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Ven, Espíritu Santo

Secuencia de Pentecostés

VEN, ESPÍRITU SANTO,
ENVÍA UN RAYO DE TU LUZ.
Ven, padre de los pobres,
ven, luz del corazón.
Ven, consolador buenísimo,
dulce huésped del alma.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Ven, dulce refrigerio,
en la fatiga tú eres descanso;
en el calor tú eres nuestro alivio;
en el llanto eres consuelo.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Oh luz dichosísima
inunda de tu resplandor
lo íntimo del corazón de tus fieles,
llega hasta el fondo del alma.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Sin tu luz nada hay puro en el hombre,
nada hay inocente.
Mira la fuerza del pecado,
cuando tú no estás con nosotros.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Lava lo que está sucio,
riega lo que está árido,
sana lo que está enfermo.
Convierte al duro y al rígido.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Inflama lo que está tibio,
encamina al que se ha extraviado.
Danos tus siete dones,
danos tu amor y tu alegría.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Danos virtud y premio,
danos la alegría de la salvación,
danos una muerte santa,
danos el gozo eterno.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Danos sabiduría y entendimiento,
danos ciencia y piedad,
danos consejo y fortaleza,
danos el temor de Dios.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
Danos tus santos frutos:
danos paciencia y bondad,
danos amor y alegría,
danos justicia y verdad.
VEN, ESPÍRITU SANTO …
163

Yo te amo, Señor

Salmo 18 (17)

Yo te amo, Señor, tú eres mi roca,
tú eres mi liberador, tú eres mi Dios.
Yo te amo, yo te amo, Señor.
LAS OLAS DE LA MUERTE ME ENVOLVÍAN,
ME ESPANTABAN LAS TROMBAS DE BELIAL,
ME RODEABAN LOS LAZOS DEL SEOL,
HABÍA CAÍDO EN LOS CEPOS DE LA MUERTE.
Clamé al Señor en mi angustia,
a mi Dios, a mi Dios invoqué;
y escuchó mi voz desde su Templo,
llegó mi llamada a sus oídos.
Y la tierra fue sacudida y vaciló,
retemblaron las bases de los montes.
Porque inclinó los cielos y bajó.
Y el fondo del mar quedó a la vista,
los cimientos del orbe aparecieron.
Extendió su mano para asirme,
me sacó de lo profundo de las aguas.
YO TE AMO SEÑOR …
LAS OLAS DE LA MUERTE …