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Aparece 4 veces en 3 canto(s)

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El pueblo que caminaba en las tinieblas

Isaías 9,1-5

El pueblo que caminaba en las tinieblas
ha visto una gran luz.
Sobre los que vivían en tierras tenebrosas,
una gran luz ha brillado.
Has acrecentado el gozo,
hiciste grande la alegría.
Como se alegran durante la siega,
como se alegran al reparto del botín,
como se alegran al reparto del botín.
EL DOMINIO ESTARÁ
SOBRE SUS HOMBROS,
Y SU NOMBRE SERÁ,
Y SU NOMBRE SERÁ:
«CONSEJERO MARAVILLOSO»,
«DIOS FUERTE», «PADRE ETERNO»,
«PRÍNCIPE DE PAZ»,
«PRÍNCIPE DE PAZ.»
Porque el yugo que pesaba sobre el pueblo,
el yugo que oprimía sus espaldas,
la vara del opresor
tú la has quebrado, como en Madián.
Y todo el que pisa con dominio,
todo manto manchado de sangre
será para la quema, pasto del fuego.
Porque nos ha nacido un niño,
porque un hijo se nos ha dado.
EL DOMINIO ESTARÁ ...
111

Mucho me han perseguido

Salmo 129 (128)

Mucho me han perseguido
desde mi juventud,
mucho me han perseguido,
que lo diga Israel.
Mucho me han perseguido
desde mi juventud,
mucho me han perseguido
pero no han podido conmigo.
SOBRE MI ESPALDA
ARARON ARADORES,
SOBRE MI ESPALDA
ALARGARON SUS SURCOS.
MAS EL SEÑOR, QUE ES JUSTO,
ROMPIÓ LAS COYUNDAS
DE LOS MALVADOS.
¡RETROCEDAN LOS QUE ODIAN A SIÓN,
RETROCEDAN LOS QUE ODIAN A SIÓN!
¡Que sean como la hierba
que crece en el tejado,
como la hierba que se seca
antes de arrancarla!
De ella no llena el segador su mano,
de ella no llena su regazo el gavillador.
¡RETROCEDAN LOS QUE ODIAN A SIÓN …
214

El Señor me ha dado

Tercer canto del Siervo de Yahveh – Isaías 50,4-10

El Señor me ha dado lengua de discípulo,
para que pueda llevar al cansado
una palabra alentadora.
Mañana tras mañana despiertas tú mi oído,
para hacerme escuchar como un discípulo.
EL SEÑOR, EL SEÑOR,
EL SEÑOR ME HA ABIERTO EL OÍDO.
EL SEÑOR, EL SEÑOR,
EL SEÑOR ME HA ABIERTO EL OÍDO.
Y yo no me resistí, no me resistí.
Ofrecí mis espaldas a los que me pegaban.
Y YO NO ME RESISTÍ, NO ME RESISTÍ.
Ofrecí mis mejillas
a los que mesaban mi barba.
Y YO NO ME RESISTÍ, NO ME RESISTÍ.
Mi rostro no esquivó insultos ni salivazos.
Porque yo ya sabía
que tú habrías de ayudarme,
por eso puse mi cara
dura como la piedra,
estaba yo seguro
que no quedaría avergonzado.
CERCA ESTÁS, CERCA ESTÁS TÚ,
SI TÚ SALVAS: ¿QUIÉN PELEARÁ CONMIGO?
SI TÚ AYUDAS, SI TÚ ME AYUDAS,
SI TÚ SALVAS: ¿QUIÉN ME CONDENARÁ?
Vosotros que teméis a Dios,
escuchad la voz de su siervo.
Y si alguno se encuentra en las tinieblas
ponga su confianza en él,
que se apoye en su Nombre.
CERCA ESTÁS, CERCA ESTÁS TÚ …