consolar

Aparece 6 veces en 4 canto(s)

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69

El Señor es mi pastor

Salmo 23 (22)

El Señor es mi pastor,
nada me falta.
En prados de fresca hierba
me apacienta.
EL SEÑOR ES MI PASTOR,
NADA ME FALTA.
HACIA LAS AGUAS DE LA VIDA
ME CONDUCE.
Repara mis fuerzas y me lleva
por el camino del amor;
repara mis fuerzas y me lleva
para la gloria de su nombre.
EL SEÑOR ES MI PASTOR …
Aunque camine por valle oscuro,
no temeré, porque tú
porque tú, porque tú
vas conmigo;
tu vara y tu cayado
me consuelan, me consuelan.
EL SEÑOR ES MI PASTOR …
Preparas una mesa ante mí
frente a mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
mi copa rebosa.
EL SEÑOR ES MI PASTOR …
Sí, tu amor y tu alegría
me acompañarán;
sí, yo viviré en tu casa eternamente.
EL SEÑOR ES MI PASTOR …
SÍ, TU AMOR Y TU ALEGRÍA …
EL SEÑOR ES MI PASTOR …
113

Oh cielos, lloved de lo alto

Isaías 45,8

OH CIELOS, LLOVED DE LO ALTO,
OH NUBES, MANDADNOS AL SANTO.
OH TIERRA, ÁBRETE OH TIERRA
Y BROTE EL SALVADOR.
Somos desierto, somos arena.
Maran-athá, MARAN-ATHÁ.
Somos un viento, nadie nos oye.
Maran-athá, MARAN-ATHÁ.
OH CIELOS, LLOVED DE LO ALTO …
Somos tinieblas, nadie nos guía.
Maran-athá, MARAN-ATHÁ.
Somos cadenas, nadie nos libra.
Maran-athá, MARAN-ATHÁ.
OH CIELOS, LLOVED DE LO ALTO …
Tenemos frío, nadie nos cubre.
Maran-athá, MARAN-ATHÁ.
Tenemos hambre, nadie nos nutre.
Maran-athá, MARAN-ATHÁ.
OH CIELOS, LLOVED DE LO ALTO …
Tenemos lágrimas, que nadie enjuga.
Maran-athá, MARAN-ATHÁ.
Nuestro dolor, nadie consuela.
Maran-athá, MARAN-ATHÁ.
OH CIELOS, LLOVED DE LO ALTO …
208

Consolad a mi pueblo

Isaías 40,1-11

CONSOLAD A MI PUEBLO,
Y HABLAD AL CORAZÓN DE JERUSALÉN
Y DECIDLE QUE SE ACABA SU ESCLAVITUD.
¡Ohey! Una voz en el desierto grita:
«preparad el camino, la senda al Señor.»
PORQUE EL SEÑOR VIENE CON POTENCIA,
TRAE CONSIGO EL PREMIO.
COMO EL PASTOR REÚNE SU REBAÑO;
LLEVA AL CORDERILLO EN SUS BRAZOS.
Como el pastor conduce con cuidado
las ovejas que van a ser madres;
como el pastor que lleva a sus hombros
la oveja perdida.
CONSOLAD A MI PUEBLO …
246

La Cordera de Dios

Mateo 1,18ss

Era la Virgen María prometida de José,
cuando antes de que vivieran juntos,
se encontró encinta por obra
del Espíritu Santo.
Y José, como era justo
y no quería repudiarla,
decidió abandonarla en secreto.
¡QUÉ AMARGA ES EL AGUA, MARÍA!
CORDERA DE DIOS, HUMILDE CORDERA
QUE NO TE RESISTES AL MAL.
MADRE DE JESÚS Y MADRE NUESTRA,
RUEGA POR NOSOTROS,
RUEGA POR NOSOTROS.
María dio a luz a su hijo,
lo envolvió en pañales
y lo acostó en un pesebre
porque no había sitio para ellos en la posada.
¡QUÉ AMARGA ES EL AGUA, MARÍA! …
Y una noche José se levantó,
tomó al niño y a su madre
y huyó a Egipto
porque querían matar al niño.
¡QUÉ AMARGA ES EL AGUA, MARÍA! …
Un grito se siente en Ramá, ¡Ay Ayaay!
un llanto y un lamento grande:
es Raquel que llora a sus hijos,
y no quiere ser consolada,
porque ya no existen.
¡QUÉ AMARGA ES EL AGUA, MARÍA! …
El Ángel del Señor le dijo a José en Egipto:
«Levántate, toma contigo
al niño y a su madre,
y vuelve a la tierra de Israel;
porque «de Egipto llamé a mi Hijo.»
CORDERA DE DIOS ...