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Aparece 31 veces en 21 canto(s)

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47

Benedictus

Lucas 1,67-80

Bendito sea el Señor,
DIOS DE ISRAEL,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
SUSCITÁNDONOS
UNA FUERZA DE SALVACIÓN
EN LA CASA DE DAVID, SU SIERVO.
Según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando así la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza y el juramento
que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de todo temor,
arrancados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
BENDITO SEA EL SEÑOR ...
Y a ti niño, te llamarán
profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de todos sus pecados.
Por la entrañable misericordia
de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas,
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
BENDITO SEA EL SEÑOR ...
52

Caritas Christi urget nos

2ª Corintios 5,14.15.17.21

¡CARITAS CHRISTI URGET NOS!
¡CARITAS CHRISTI URGET NOS!
El amor de Cristo nos apremia al pensar,
EL AMOR DE CRISTO
NOS APREMIA AL PENSAR,
que, si uno murió por todos,
todos por tanto murieron.
QUE, SI CRISTO MURIÓ POR TODOS,
TODOS MURIERON.
Y murió por todos,
para que los que viven
no vivan más para sí,
sino para aquel que murió
y resucitó por ellos.
¡CARITAS CHRISTI URGET NOS! …
El que está en Cristo, es una nueva creación;
pasó lo viejo, todo es nuevo.
A quien no conoció el pecado,
Dios le hizo pecado,
para que fuésemos justicia de Dios en Él.
¡Ay de mí si no anunciase el Evangelio!
¡Ay de mí! ¡Ay de mí!
¡AY DE MÍ SI NO ANUNCIASE EL EVANGELIO!
¡AY DE MÍ! ¡AY DE MÍ!
¡CARITAS CHRISTI URGET NOS! …
68

El Señor anuncia una noticia

Salmo 68 (67)

EL SEÑOR ANUNCIA UNA NOTICIA,
LOS MENSAJEROS SON UN EJÉRCITO INMENSO.
LOS REYES ENEMIGOS HUYEN, HUYEN,
LA BELLA DE LA CASA REPARTE EL BOTÍN.
Y mientras vosotros dormís
entre las tapias del aprisco,
se cubren de plata las alas de la paloma,
sus plumas de destellos de oro;
por ella cae la nieve sobre el Monte,
sobre el Monte Umbrío.
EL SEÑOR ANUNCIA UNA NOTICIA ...
¡Cantad a Dios, cantad,
salmodiad todos al Señor,
que cabalga los cielos, los antiguos cielos:
ved que viene sobre las nubes,
él lanza su voz, su voz potente!
EL SEÑOR ANUNCIA UNA NOTICIA ...
70

Elí, Elí, lamá sabactaní

Salmo 22 (21)

ELÍ, ELÍ, LAMÁ SABACTANÍ.
DIOS MÍO, DIOS MÍO:
¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?
¡Qué lejos te siento de mis gritos!
De día clamo, y no respondes,
grito de noche, y no hay reposo para mí.
ELÍ, ELÍ, LAMÁ SABACTANÍ …
¡Mas tú eres el Santo,
tú que vives en medio de mi pueblo!
A ti clamaron nuestros padres,
y tú les ayudaste,
en ti confiaron, y nunca quedaron confundidos.
Entonces, Dios, ¿por qué no me ayudas?
¿Acaso no soy un hombre?
Eso soy yo: soy un gusano,
desprecio de la gente, asco del pueblo,
todos los que me ven de mí se ríen,
menean la cabeza y dicen:
«Se confió a Dios, ¡que él lo libre,
que él le salve, si tanto dice que le ama!»
Sí, que tú me amas, sí, que tú me quieres,
en el seno de mi madre me formaste;
cuando me dio a luz ya me ofreció a ti,
desde el vientre tú ya eras mi Dios.
ELÍ, ELÍ, LAMÁ SABACTANÍ …
Soy agua sucia que se tira,
todos mis huesos se dislocan,
mi corazón como cera
se derrite en mis entrañas.
Mi paladar está seco como teja,
y mi lengua está pegada a la garganta.
ELÍ, ELÍ, LAMÁ SABACTANÍ …
Perros innumerables me rodean,
una banda de malhechores me acomete,
taladran mis manos y mis pies.
Se pueden contar mis huesos;
me observan y me miran, se reparten
mis vestidos, se sortean mi túnica.
¡Mas tú, Dios mío, no estés lejos,
ven en mi ayuda, fuerza mía,
libra mi alma de la espada,
libra mi vida de las fauces del león,
libra mi alma de los cuernos de los búfalos!
¡Anunciaré, yo, tu nombre a mis hermanos,
en medio de la asamblea te cantaré!:
«Los que a Yahveh amáis, dadle alabanza,
raza de Jacob, glorificad a Yahveh,
temedle, pueblo de Israel.»
Porque ha sido el Único
que no has tenido asco de este pobre
ni has desdeñado la miseria de mi vida;
no me ha ocultado su rostro cuando le invocaba.
Por eso, yo ahora sé que los pobres vivirán,
los pobres comerán, serán saciados,
los que buscan a Yahveh lo encontrarán:
¡su corazón, su corazón, vivirá para siempre!
81

Gritad jubilosos

Isaías 12

GRITAD JUBILOSOS:
«QUÉ GRANDE ES EN MEDIO DE TI
EL SANTO DE ISRAEL.»
El Señor es mi Dios y mi Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi canto es el Señor,
él es mi salvación.
GRITAD JUBILOSOS ...
Sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación.
Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
proclamad entre los pueblos sus hazañas.
GRITAD JUBILOSOS ...
Cantad al Señor, que hizo proezas,
anunciadlas por toda la tierra;
gritad jubilosos,
exultad habitantes de Sión.
GRITAD JUBILOSOS ...
85

He esperado en el Señor

Salmo 40 (39)

HE ESPERADO,
HE ESPERADO EN EL SEÑOR
Y ÉL HACIA MÍ SE HA INCLINADO,
HA ESCUCHADO MI GRITO,
ME HA SACADO
DE LA FOSA DE LA MUERTE.
Me ha sacado del fango de la ciénaga;
ha puesto mis pies sobre la roca,
ha establecido mis pasos
en un camino, en un camino de salvación.
HE ESPERADO …
Ha puesto en mi boca un cantar nuevo,
una alabanza, una alabanza a nuestro Dios;
muchos vendrán y lo verán,
y tantos en él confiarán.
HE ESPERADO …
¡Dios mío, cuántas maravillas,
cuántos prodigios en nuestro favor!
Si los quiero anunciar y proclamar,
son tantos que me superan en número.
HE ESPERADO …
No quisiste sacrificios ni oblación,
por eso me has abierto el oído;
no has querido víctima por la culpa,
por eso he dicho: he aquí que vengo
para hacer tu voluntad.
NO QUISISTE ...
HE ESPERADO …
De mí está escrito en tu libro
que yo haga, Señor, tu voluntad.
Dios mío, eso sólo quiero,
tu palabra, tu palabra en mis entrañas.
HE ESPERADO …
92

Id y anunciad a mis hermanos

Mateo 28,7-10.16-20

ID Y ANUNCIAD A MIS HERMANOS
QUE VAYAN A GALILEA;
que allí me verán,
QUE ALLÍ ME VERÁN.
Los discípulos fueron a Galilea,
al monte que Jesús les había indicado.
Cuando lo vieron le adoraron.
Y Jesús les dijo:
«Me ha sido dado todo poder
en el cielo y en la tierra.»
«ME HA SIDO DADO TODO PODER
EN EL CIELO Y EN LA TIERRA.»
Id, pues, y haced discípulos
a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre
y del Hijo y del Espíritu Santo,
enseñándoles a poner en práctica
todo lo que yo os he mandado.
ID Y ANUNCIAD A MIS HERMANOS …
Ved que yo estoy con vosotros,
ved que yo estoy con vosotros
todos los días.
VED QUE YO ESTOY CON VOSOTROS,
VED QUE YO ESTOY CON VOSOTROS
TODOS LOS DÍAS,
hasta el fin del mundo,
HASTA EL FIN DEL MUNDO.
ID Y ANUNCIAD A MIS HERMANOS …
117

Oh muerte, ¿dónde está tu victoria?

1ª Corintios 15

En un instante, en un pestañear de ojos,
al toque de la trompeta final,
porque sonará la trompeta,
y los muertos resucitarán incorruptibles
y nosotros seremos transformados.
POR ESO CANTAMOS:
LA MUERTE ES ABSORBIDA
EN LA VICTORIA.
ALELUYA, ALELUYA.
OH MUERTE ¿DÓNDE ESTÁ TU VICTORIA?
ALELUYA, ALELUYA.
OH MUERTE ¿DÓNDE ESTÁ TU AGUIJÓN?
ALELUYA, ALELUYA.
El aguijón de la muerte es el pecado;
y la fuerza del pecado, está en la Ley.
¡Pero nosotros vencemos en Cristo resucitado!
POR ESO CANTAMOS …
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
Yo os recuerdo, hermanos,
el Evangelio que yo os he anunciado,
el mismo que yo he recibido.
A saber:
que Cristo murió por los pecados,
SEGÚN LAS ESCRITURAS;
que él ha resucitado,
SEGÚN LAS ESCRITURAS;
que se apareció primero a Pedro,
luego a los Doce; después a más
de quinientos hermanos a la vez.
Y por último se me apareció a mí.
POR ESO CANTAMOS …
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.
124

Por qué las gentes conjuran

Salmo 2

¿POR QUÉ LAS GENTES CONJURAN
POR QUÉ CONSPIRAN LOS PUEBLOS?
SE ALZAN LOS REYES DE LA TIERRA,
Y LOS PRÍNCIPES SE REÚNEN
CONTRA EL SEÑOR Y CONTRA SU MESÍAS.
«¡Rompamos sus coyundas y cadenas,
alejemos de nosotros su yugo!»
El que habita en los cielos se ríe,
el Señor se burla de ellos.
De repente les habla con ira,
y en su cólera los espanta:
«PORQUE YO LE HE CONSTITUIDO SOBERANO
EN SIÓN MI SANTO MONTE,
EN SIÓN MI SANTO MONTE.
YO LE HE CONSTITUIDO SOBERANO
EN SIÓN MI SANTO MONTE,
EN SIÓN MI SANTO MONTE.»
Anunciaré el decreto del Señor;
Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo;
yo te he engendrado hoy.
Pídeme, y te daré en herencia las naciones,
y en dominio los confines de la tierra.
Los quebrantarás con cetro de hierro,
como vasos de arcilla los quebrarás.»
«PORQUE YO LE HE CONSTITUIDO …
Y ahora, soberanos, sed sensatos,
instruíos, jueces de la tierra.
Servid al Señor con temor,
y con temblor exultad.
No sea que se irrite
y perezcáis en el camino
porque de pronto se enciende su ira.
¡Mas dichoso el que se refugia en él!
«PORQUE YO LE HE CONSTITUIDO …
164

Yo vengo a reunir

Isaías 66,18-21

Yo vengo a reunir,
YO VENGO A REUNIR
a todas las naciones,
A TODAS LAS NACIONES;
vendrán y verán mi gloria.
VENDRÁN Y VERÁN MI GLORIA.
GLORIA, GLORIA, GLORIA.
GLORIA, GLORIA, GLORIA.
Y pondré en ellos una señal
y los enviaré a las naciones más lejanas
para que anuncien mi gloria,
para que anuncien mi gloria.
GLORIA, GLORIA, GLORIA …
Y traerán a vuestros hermanos
de entre todas las naciones
como oblación al Señor,
como oblación al Señor.
Y de entre ellos tomaré
sacerdotes para mí,
sacerdotes que anunciarán mi gloria,
sacerdotes que anunciarán mi gloria.
GLORIA, GLORIA, GLORIA …
170

Bendición del agua

De Liturgia Bautismal de la Vigilia Pascual

Oh Dios, que por medio
de los signos sacramentales
tú obras con invisible potencia
las maravillas de la salvación.
De muchos modos a través de los tiempos
has preparado el agua, tu criatura,
para que fuese signo del Bautismo.
Desde los orígenes, tu Espíritu,
aleteaba sobre las aguas,
para que contuviesen
la fuerza de santificar.
Y también en el Diluvio
has prefigurado el Bautismo,
para que hoy, como ayer,
el agua señalase el fin del pecado
y el inicio de la Vida Nueva.
Tú, has liberado de la esclavitud
a los hijos de Abraham
haciéndoles pasar ilesos el Mar Rojo,
para que fuesen la imagen
del futuro pueblo de bautizados.
Por fin, en la plenitud de los tiempos,
tu Hijo, bautizado en el agua del Jordán
fue consagrado por el Espíritu Santo.
LEVANTADO EN LA CRUZ,
DE SU COSTADO SALIÓ
SANGRE Y AGUA.
Y después de su resurrección
ordenó a sus discípulos:
«Id y anunciad el Evangelio
a todos los pueblos,
Y BAUTIZADLOS
EN EL NOMBRE DEL PADRE,
Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.»
Ahora, ahora Padre
mira con amor a tu Iglesia
y haz brotar para ella
la fuente del Bautismo.
Infunde en esta agua,
por obra del Espíritu Santo,
la gracia de tu Único Hijo,
para que por el Sacramento del Bautismo,
el hombre, hecho a tu imagen,
sea lavado de todos sus pecados,
y del agua y del Espíritu Santo
renazca como nueva criatura.
Descienda Padre
en esta agua,
por obra de tu Hijo,
la potencia del Espíritu Santo.
Para que todos aquellos que hoy reciban
el Bautismo, sean sepultados con Cristo.
¡Y MUERTOS CON ÉL,
RESURJAN,
RESUCITEN
A LA VIDA INMORTAL!
Por Cristo, Nuestro Señor.
AMÉN, AMÉN, AMÉN.
183

Plegaria Eucarística II - Modelo I (2ª parte)

El cual, cuando iba a ser entregado
a su Pasión, voluntariamente aceptada,
tomó el pan, y elevando los ojos a ti,
Padre, Padre, pronunció la bendición,
lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz, lleno del fruto de la vid,
y elevando los ojos a ti,
Padre, Padre, pronunció la bendición,
lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para el perdón de los pecados.
Haced esto como mi memorial.
Este es el sacramento de nuestra Fe.
ANUNCIAMOS TU MUERTE, SEÑOR,
PROCLAMAMOS TU RESURRECCIÓN.
¡MARAN-ATHÁ! ¡MARAN-ATHÁ!
¡MARAN-ATHÁ!
¡VEN, SEÑOR JESÚS!
Así, pues, Padre, al celebrar ahora
el memorial de la muerte
y resurrección de tu Hijo,
te ofrecemos el pan de vida
y el cáliz de salvación,
y te damos gracias porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.
Te pedimos humildemente
que el Espíritu Santo congregue en la unidad
a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
185

Plegaria Eucarística II - Modelo II

Modelo II (1987)

El Señor esté con vosotros.
Y CON TU ESPÍRITU.
Levantemos el corazón.
LO TENEMOS LEVANTADO
HACIA EL SEÑOR.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
ES JUSTO Y NECESARIO.
Verdaderamente
es justo y necesario,
es nuestro deber y fuente de salvación
darte gracias, siempre y en todo lugar.
A ti, Padre Santo, por Jesucristo,
tu amadísimo Hijo.
Por él, que es tu Palabra viviente,
hiciste todas las cosas;
tú nos lo enviaste Salvador y Redentor
hecho hombre por obra del Espíritu Santo,
y nacido de la Virgen María,
para cumplir tu voluntad
y adquirir para ti un pueblo santo,
Él extendió sus brazos en la cruz,
muriendo destruyó la muerte.
Y proclamó
la resurrección.
Y PROCLAMÓ
LA RESURRECCIÓN.
Por este misterio de salvación,
unidos a los ángeles y a los santos
cantamos a una sola voz
el himno de tu gloria:
SANTO, SANTO, SANTO ...
Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad:
santifica estos dones
con la efusión de tu Espíritu,
de manera que sean para nosotros
Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
Nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado
a su Pasión, voluntariamente aceptada,
tomó pan, dándote gracias,
lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz, y dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.
Este es el sacramento de nuestra fe.
ANUNCIAMOS TU MUERTE, SEÑOR,
PROCLAMAMOS TU RESURRECCIÓN,
¡VEN, SEÑOR JESÚS!
¡VEN, SEÑOR JESÚS!
Así, pues, Padre, al celebrar ahora
el memorial de la muerte
y resurrección de tu Hijo,
te ofrecemos el pan de vida
y el cáliz de salvación,
y te damos gracias porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.
Te pedimos humildemente
que el Espíritu Santo congregue en la unidad
a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra;
y con el Papa …,
con nuestro obispo …
y de todos los que en ella cuidan de tu pueblo,
llévala a su perfección por la caridad.
Acuérdate también de nuestros hermanos
que durmieron en la esperanza
de la resurrección,
y de todos los que han muerto
en tu misericordia;
admítelos a contemplar la luz de tu rostro.
Ten misericordia de todos nosotros,
y así, con María, la Virgen Madre de Dios,
San José su santo esposo, los apóstoles
y cuantos vivieron en tu amistad
a través de los tiempos
merezcamos, por tu Hijo Jesucristo,
compartir la vida eterna
y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con Cristo y en Cristo,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
AMÉN, AMÉN, AMÉN.
188

Plegaria Eucarística IV

(1988)

El Señor esté con vosotros.
Y CON TU ESPÍRITU.
Levantemos el corazón.
LO TENEMOS LEVANTADO
HACIA EL SEÑOR.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
ES JUSTO Y NECESARIO,
ES JUSTO Y NECESARIO.
Realmente es justo darte gracias,
y deber nuestro glorificarte, Padre Santo,
porque tú eres el único Dios vivo y verdadero
que existes desde siempre y vives
para siempre; luz sobre toda luz.
Porque tú solo eres bueno y fuente de vida,
hiciste todas las cosas,
para colmarlas de tus bendiciones
y alegrar su multitud
con la claridad de tu gloria.
Por eso, innumerables ángeles en tu presencia,
contemplando la gloria de tu rostro,
te sirven siempre y te glorifican sin cesar.
Y con ellos también nosotros, llenos de alegría,
y por nuestra voz las demás criaturas,
aclamamos tu nombre cantando:
SANTO, SANTO, SANTO ...
Te alabamos, Padre Santo, porque eres grande,
porque hiciste todas las cosas
con sabiduría y amor.
A imagen tuya creaste al hombre
y le encomendaste el universo entero,
para que, sirviéndote a ti, su creador,
dominara todo lo creado.
Y cuando por desobediencia perdió tu amistad,
no lo abandonaste al poder de la muerte
sino que, compadecido,
tendiste la mano a todos,
para que te encuentre el que te busca.
Reiteraste, tu alianza a los hombres;
por los profetas los fuiste llevando
con la esperanza de la salvación.
Padre Santo, tanto amaste al mundo
que, al cumplirse la plenitud de los tiempos,
nos enviaste como salvador a tu único Hijo.
El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo,
nació de María la Virgen,
y así compartió en todo,
nuestra condición humana,
menos en el pecado;
anunció la salvación a los pobres,
la liberación a los oprimidos
y a los afligidos el consuelo.
Para cumplir tus designios,
él mismo se entregó a la muerte
y, resucitando, destruyó la muerte.
RESUCITANDO,
DESTRUYÓ LA MUERTE
Y NOS DIO NUEVA VIDA.
Y para que no vivamos ya
para nosotros mismos, sino para él,
que por nosotros murió y resucitó,
envió, Padre, desde tu seno el Espíritu Santo
como primicia para los creyentes,
a fin de santificar todas las cosas
llevando a plenitud tu obra en el mundo.
Y este mismo Espíritu santifique, Señor,
estas ofrendas, para que sean Cuerpo
y Sangre de Jesucristo, Nuestro Señor,
y así celebremos el gran misterio
que nos dejó, como alianza eterna.
Porque él mismo llegada la hora en que había
de ser glorificado por ti, Padre Santo,
habiendo amado a los suyos que estaban
en el mundo, los amó hasta el extremo.
Y, mientras cenaba con sus discípulos,
tomó pan, te bendijo,
lo partió y se lo dio, diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, tomó el cáliz
lleno del fruto de la vid y te dio gracias,
lo pasó a sus discípulos diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque este es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres,
para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.
Este es el sacramento de nuestra Fe.
ANUNCIAMOS TU MUERTE, SEÑOR,
PROCLAMAMOS TU RESURRECCIÓN,
¡VEN SEÑOR JESÚS!
Por eso, nosotros, Señor, al celebrar ahora
el memorial de nuestra redención,
recordamos la muerte de Cristo,
y su descenso al lugar de los muertos,
proclamamos su resurrección
y ascensión a tu derecha;
y mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos su Cuerpo y su Sangre,
sacrificio agradable a ti
y salvación para todo el mundo.
Dirige tu mirada sobre esta víctima
que tú mismo has preparado a tu Iglesia,
y concede a cuantos compartimos
este pan y este cáliz,
que congregados en un solo cuerpo,
por el Espíritu Santo,
seamos en Cristo, víctima para tu alabanza.
ALABANZA DE TU GLORIA.
ALABANZA DE TU GLORIA.
Acuérdate, Señor, de todos aquellos
por quienes ofreciste este sacrificio;
de tu servidor el Papa ...
de nuestro obispo ..., del orden episcopal
de todo el clero, de cuantos aquí reunidos
hacemos esta oblación,
de todo tu pueblo santo
y de aquellos que te buscan
con sincero corazón.
Acuérdate también de los que
murieron en la Paz de Cristo
y de todos los difuntos
cuya fe solo tú conociste.
Padre, misericordioso,
que todos tus hijos nos reunamos
en la heredad de tu reino.
con María, la Virgen Madre de Dios,
y con los apóstoles y los santos;
y allí, junto con toda la creación,
libre ya de pecado y de muerte,
te glorifiquemos por Cristo, Señor nuestro,
por quien concedes al mundo
todos los bienes.
Por Cristo, con Cristo y en Cristo,
a ti Dios Padre omnipotente
en la unidad del Espíritu Santo
todo honor y gloria,
por los siglos de los siglos.
AMÉN, AMÉN, AMÉN, AMÉN.
192

Prefacio para Adviento y Navidad

Prefacio de Adviento II – Melodía para el tiempo de Adviento y Navidad

El Señor esté con vosotros.
Y CON TU ESPÍRITU.
Levantemos el corazón.
LO TENEMOS LEVANTADO
HACIA EL SEÑOR.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
ES JUSTO Y NECESARIO,
ES JUSTO Y NECESARIO.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso
y eterno, por Cristo, Señor Nuestro.
A quien todos los profetas anunciaron,
la Virgen esperó con inefable amor de Madre,
Juan lo proclamó ya próximo
y señaló después entre los hombres.
El mismo Señor nos concede ahora
prepararnos con alegría,
al misterio de su nacimiento,
para encontrarnos así, cuando llegue,
velando en oración y cantando su alabanza.
Por eso, con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
SANTO, SANTO, SANTO ...
197

Salmodia para las oraciones universales

Melodía para utilizar en las Oraciones universales

Oremos, hermanos
por la Iglesia santa de Dios,
por su servidor el Papa
por los obispos, los sacerdotes, diáconos,
y todo el pueblo santo:
para que partícipes de los bienes celestiales
podamos anunciar a este mundo que sufre
la Buena Noticia de Jesucristo resucitado.
¡ESCÚCHANOS, OH SEÑOR!
Oremos, hermanos, por los gobernantes,
y por todos los hombres
que han sido constituidos como jefes
y conductores de las naciones:
para que cesen las guerras,
para que desaparezcan las divisiones,
y se construyan caminos
de paz y justicia para todos los pueblos.
¡ESCÚCHANOS, OH SEÑOR!
Oremos por todos los hombres
que sufren en su cuerpo o en su espíritu,
y por todos los pobres de la tierra:
para que por medio de tus profetas
reciban el anuncio de la salvación y la vida,
el consuelo de tu Palabra
y la comunión de los fieles de tu Iglesia.
¡ESCÚCHANOS, OH SEÑOR!
Oremos por esta asamblea santa,
que convocada en tu Nombre
celebra hoy el memorial de la muerte
y resurrección de tu Hijo:
para que el Señor nos conceda a todos
el celo por la salvación de los hombres,
el amor a los que sufren,
y la alegría de proclamar,
en esta generación,
tu amor y tu misericordia.
¡ESCÚCHANOS, OH SEÑOR!
217

He aquí mi siervo

Primer canto del Siervo de Yahveh – Isaías 42

He aquí mi siervo a quien elegí,
he aquí mi siervo a quien elegí,
mi amado en quien mi alma se complace,
mi amado a quien elegí.
Haré descansar mi espíritu sobre él;
y anunciará el derecho a las naciones,
y anunciará el derecho a las naciones.
No disputará ni gritará,
nadie oirá su voz en las plazas.
LA CAÑA CASCADA NO LA QUEBRARÁ,
LA MECHA HUMEANTE NO APAGARÁ,
HASTA HACER TRIUNFAR EL DERECHO,
HASTA HACER TRIUNFAR EL DERECHO.
Y en su nombre, y en su nombre
pondrán las naciones su esperanza.
221

Las armas de la Luz

Efesios 6,11ss

Revestíos de la armadura de Dios,
empuñando las armas de la luz.
Porque nuestra lucha
no es contra la carne ni la sangre,
más contra los espíritus del mal
que viven en el mundo tenebroso.
CEÑIDOS CON LA VERDAD,
REVESTIDOS DE LA
JUSTICIA DE LA CRUZ.
Que no se resiste al mal,
mas lleva sobre sí
los pecados de los demás.
CALZADOS CON EL CELO
POR ANUNCIAR EL EVANGELIO,
MAS SOBRE TODO
CON EL ESCUDO DE LA FE.
Que Cristo te ama ciertamente,
que ha dado su vida por ti
cuando eras malvado y pecador.
CON LA ESPADA DEL ESPÍRITU,
QUE ES LA PALABRA DE DIOS,
Y CORONADOS
CON EL YELMO DE LA SALVACIÓN.
Que Cristo Jesús resucitó,
que él es el Señor,
que volverá, que volverá
y nos llevará con él.
ALELUYA, ALELÚ, ALELÚ, ALELUYA.
ALELUYA, ALELÚ, ALELÚ, ALELUYA.
238

El Espíritu del Señor está sobre mí

Lucas 4,18 – Isaías 61,1-3

EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ,
EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ.
PUES ME HA UNGIDO, ME HA ENVIADO,
PARA ANUNCIAR LA SALVACIÓN,
PARA ANUNCIAR LA SALVACIÓN,
PARA ANUNCIAR LA SALVACIÓN
A LOS POBRES DE QUEBRANTADO CORAZÓN.
Para que los ciegos vean,
los cojos anden,
los leprosos queden limpios;
para anunciar la salvación.
EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ …
245

Jesús recorría todas las ciudades

Mateo 9,35ss

Jesús recorría todas las ciudades,
Jesús de pueblo en pueblo
anunciaba el Reino. Y viendo las gentes
que lo seguía se conmovió.
ESTABAN CANSADOS,
ESTABAN ABATIDOS
COMO OVEJAS SIN PASTOR.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos:
«La mies es grande,
es verdaderamente grande
y los obreros son pocos.
Rogad, hermanos, al Dueño de la mies
que envíe obreros a su mies.»
«Mirad que yo os envío
como ovejas entre lobos.
Sed prudentes como serpientes,
y sencillos como palomas.»
COMO PALOMAS.
«No llevéis ni bolsa ni dinero,
ni alforja, ni calzado.
Y anunciad que el Reino está cerca.»
¡Cristo ha resucitado y viene con nosotros!
¡VIENE CON NOSOTROS!
El que ama a su padre
o a su madre más que a mí,
NO ES DIGNO DE MÍ, NO ES DIGNO DE MÍ.
El que ama a su hijo o a su hija más que a mí,
NO ES DIGNO DE MÍ, NO ES DIGNO DE MÍ.
El que no tome su cruz y me siga,
NO ES DIGNO DE MÍ, NO ES DIGNO DE MÍ.
Porque el que busca en este mundo su vida,
LA PERDERÁ, LA PERDERÁ.
Y el que pierda su vida por el amor mío,
LA ENCONTRARÁ, LA ENCONTRARÁ.
Quien os escucha ME ESCUCHA A MÍ.
Quien os acoge ME ACOGE A MÍ.
QUIEN ME ACOGE A MÍ
ACOGE A DIOS, ACOGE A DIOS.
251

Noli me tangere

Juan 20,15-17

Mujer, dime, ¿por qué lloras?
Mujer, dime, ¿por qué lloras?
¿A quién buscas?
¿A quién buscas?
¿A quién buscas?
SEÑOR, SI TE LO HAS LLEVADO TÚ,
SEÑOR, SI TE LO HAS LLEVADO TÚ,
DIME DÓNDE LO HAS PUESTO,
Y YO ME LO LLEVARÉ,
Y YO ME LO LLEVARÉ.
¡María!
¡RABBUNÍ!
¡María!
¡RABBUNÍ!
¡Noli me tangere! No me toques,
que todavía no he subido al Padre.
VE Y ANUNCIA A MIS HERMANOS
QUE SUBO AL PADRE MÍO
Y PADRE VUESTRO,
DIOS MÍO Y DIOS VUESTRO.
QUE SUBO AL PADRE MÍO
Y PADRE VUESTRO,
DIOS MÍO Y DIOS VUESTRO.
Que subo al Padre mío y Padre vuestro,
Dios mío y Dios vuestro.