anhelar

Aparece 7 veces en 6 canto(s)

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Como la cierva

Salmo 42-43 (41-42)

Como la cierva anhela, las corrientes de agua,
así mi alma, te anhela a ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
¿cuándo podré ver el rostro de Dios?
Mis lágrimas son mi pan, noche y día,
mientras mis enemigos me dicen todo el día:
¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde está tu Dios?
¿Dónde está tu Dios?
Y cuando yo recuerdo,
el alma se me llena de tristeza,
cómo marchaba en medio
de un pueblo en fiesta.
¿Por qué te abates, alma mía,
por qué tú gimes dentro de mí?
ESPERA EN DIOS, ESPERA EN DIOS:
QUE VOLVERÁS A ALABARLO.
¡Porque él, él es tu salvación,
él es tu Dios, él es tu Dios!
ESPERA EN DIOS, ESPERA EN DIOS,
ESPERA EN DIOS, ESPERA EN DIOS:
QUE VOLVERÁS A ALABARLO.
Cuántas veces le he dicho a mi roca:
¿Por qué me has abandonado?
¿Por qué camino triste
oprimido por mis enemigos?
Se me rompen los huesos
de escuchar todo el día:
¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde está ese Dios?
Señor, envíame tu luz y tu verdad,
que ellas me guíen, hasta tu monte santo.
Entonces podré cantar
un canto de alegría con mi guitarra.
¿Por qué te abates, alma mía, …
ESPERA EN DIOS …
¡Porque él, él es tu salvación ...
ESPERA EN DIOS …
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La marcha es dura

Himno

La marcha es dura, recio el sol,
lento el caminar.
Moisés caudillo de Israel
lo va a liberar.
¡OYE, PADRE, EL GRITO DE TU PUEBLO!
¡OYE, PADRE, MANDA AL SALVADOR!
El pueblo anhela vida y paz,
quiere resurgir.
Moisés caudillo de Israel
va a librarlo al fin.
¡OYE, PADRE, EL GRITO DE TU PUEBLO!
¡OYE, PADRE, MANDA AL SALVADOR!
99

Llegue hasta tu presencia mi clamor

Salmo 119 (118)

¡Señor, Señor Jesús!
Llegue hasta tu presencia mi clamor,
brota de mis labios tu canción,
canta mi lengua tus palabras,
alma mía, Jesús.
Sea conmigo tu mano para ayudarme
de ti anhelo la salvación,
viva mi alma para alabarte,
mírame, ando errante.
VEN, EN BUSCA DE TU SIERVO,
VEN, SEÑOR JESÚS.
VEN, QUE YO SIN TI ME PIERDO,
VEN, SEÑOR JESÚS.
Llegue hasta tu presencia ...
VEN, EN BUSCA DE TU SIERVO …
115

Oh Dios, tú eres mi Dios

Salmo 63 (62)

OH DIOS, TÚ ERES MI DIOS,
TE ANHELO DESDE LA AURORA,
SEDIENTA DE TI ESTÁ MI ALMA.
Sedienta de ti está mi alma;
ansia de ti tiene mi carne,
tierra reseca y árida,
tierra reseca y árida, sin agua.
OH DIOS, TÚ ERES MI DIOS …
Tu amor es para mí más que la vida,
por eso te ensalzan mis labios;
así yo te bendigo
y en tu Nombre levanto mis manos.
OH DIOS, TÚ ERES MI DIOS …
Unida a ti está mi alma,
con fuerza me sostiene tu derecha,
cuando me acuerdo de ti,
cuando en medio de la noche pienso en ti.
OH DIOS, TÚ ERES MI DIOS …
Saciada de ti está mi alma;
te canta con júbilo mi boca,
porque tú eres mi auxilio,
y a la sombra de tus alas exulto.
OH DIOS, TÚ ERES MI DIOS …
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Qué amables son tus moradas

Salmo 84 (83)

¡Qué amables son tus moradas, Señor,
Señor de los ejércitos!
Mi alma ansía y anhela
los atrios del Señor.
Hasta el pájaro encuentra una casa,
la golondrina su nido;
¡junto a tus altares, Señor,
rey mío y Dios mío!
¡REY MÍO Y DIOS MÍO!
DICHOSOS LOS QUE VIVEN EN TU CASA,
SIEMPRE CANTAN TUS AMORES,
SIEMPRE CANTAN TUS AMORES.
DICHOSO EL QUE ENCUENTRA
EN TI LA FUERZA,
Y EN SU CORAZÓN DECIDE
EL SANTO VIAJE.
PASANDO POR EL VALLE DEL LLANTO,
ÉL LO CAMBIA EN BENDICIÓN.
CRECE EN EL CAMINO SU VIGOR,
HASTA LLEGAR A SIÓN,
HASTA LLEGAR A SIÓN.
Mejor es un día en tus atrios
que mil fuera de ellos,
QUE MIL FUERA DE ELLOS,
porque estar en el umbral de tu casa
es siempre mejor
QUE HABITAR EN LOS PALACIOS.
PASANDO POR EL VALLE DEL LLANTO …
DICHOSOS LOS QUE VIVEN …
… EL SANTO VIAJE.
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Como lirio entre los cardos

Cantar de los Cantares 1,13ss

Como perfume de mirra
es mi amado, así es mi amado,
reposa sobre mi pecho.
Como lirio entre los cardos
es mi amada, así es mi amada,
mi amada entre las doncellas.
¡QUÉ BELLA ERES, AMADA MÍA,
QUÉ BELLA ERES, QUÉ BELLA ERES!
¡PALOMAS SON TUS OJOS,
PALOMAS SON TUS OJOS!
¡QUÉ HERMOSO ERES, AMADO MÍO,
QUÉ HERMOSO ERES, QUÉ DELICIOSO!
PURO VERDOR ES NUESTRO LECHO,
PURO VERDOR ES NUESTRO LECHO.
Como el manzano entre los árboles silvestres,
así es mi amado,
mi amado entre los jóvenes.
A su sombra que anhelaba
estoy sentada, y es dulce su fruto,
qué dulce al paladar.
ME HA INTRODUCIDO
EN LA SALA DEL BANQUETE,
Y LA BANDERA QUE ENARBOLA
SOBRE MÍ ES EL AMOR.
Su izquierda sobre mi cabeza,
y con su diestra me abraza.
YO OS CONJURO, HIJAS DE JERUSALÉN
NO DESPERTÉIS AL AMOR,
HASTA QUE A ELLA LE PLAZCA.