amado

Aparece 48 veces en 19 canto(s)

amado

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76

Este es el mandamiento mío

Juan 15,12ss

ESTE ES EL MANDAMIENTO MÍO: QUE OS AMÉIS.
ESTE ES EL MANDAMIENTO MÍO: QUE OS AMÉIS
LOS UNOS A LOS OTROS COMO YO OS HE AMADO,
COMO YO OS HE AMADO, COMO YO OS HE AMADO.
Nadie tiene mayor amor
que el que da su vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos,
vosotros sois mis amigos.
Vosotros sois mis amigos,
vosotros sois mis amigos.
No me habéis elegido vosotros a mí,
NO ME HABÉIS ELEGIDO VOSOTROS A MÍ,
sino que yo os he elegido a vosotros,
SINO QUE YO OS HE ELEGIDO A VOSOTROS.
«Si el mundo os odia sabed que antes
me ha odiado a mí; si el mundo os odia.»
Padre, como tú estás en mí y yo estoy en ti,
que ellos sean uno en nosotros,
QUE ELLOS SEAN UNO EN NOSOTROS,
para que el mundo crea
que tú me has enviado,
PARA QUE EL MUNDO CREA
QUE TÚ ME HAS ENVIADO.
ESTE ES EL MANDAMIENTO MÍO:
QUE OS AMÉIS COMO YO OS HE AMADO,
QUE OS AMÉIS COMO YO OS HE AMADO.
104

María, madre de la Iglesia

Juan 19,26-34

«Mujer, he ahí a tu hijo, he ahí a tu hijo,
he ahí a tu hijo, ahí tienes a tu hijo.
Ahí tienes a tu Madre,
ahí tienes a tu Madre.»
MARÍA, MADRE MÍA,
MARÍA, MADRE NUESTRA.
VEN A VIVIR CONMIGO,
VEN A MI CASA
Y ENSÉÑANOS A AMAR A TU HIJO
COMO LO HAS AMADO TÚ,
Y ENSÉÑANOS A AMAR A TU HIJO
COMO LO HAS AMADO TÚ.
«Tengo sed, tengo sed,
todo se ha cumplido,
todo se ha cumplido,
todo se ha cumplido.»
MARÍA, MADRE MÍA ...
Llegaron, pues, los soldados,
y viendo que estaba muerto,
no le quebraron las piernas,
mas uno de los soldados
le atravesó el costado con la lanza
y al instante salió sangre y agua,
sangre y agua.
MARÍA, MADRE MÍA,
MARÍA, MADRE NUESTRA.
TÚ ERES MADRE DE LA IGLESIA
QUE NACE DEL COSTADO DE CRISTO
COMO ESPOSA, NUEVA EVA.
QUE NACE DEL COSTADO DE CRISTO
COMO ESPOSA, NUEVA EVA.
116

Oh Jesús, amor mío

Himno

¡Oh Jesús, amor mío
cuánto me has amado,
cuánto me has amado!
¡OH JESÚS, AMOR MÍO
CUÁNTO ME HAS AMADO,
CUÁNTO ME HAS AMADO!
Tú has recibido las espinas de la soberbia de mí,
para que yo reciba la humildad de ti.
Tú has recibido los azotes de la lujuria de mí
para que yo reciba el amor y la pureza de ti.
Tú has sido por la avaricia despojado por mí
para que yo reciba la riqueza de ti.
¡OH JESÚS, AMOR MÍO …
Tú has recibido la hiel y el vinagre de mí
para que yo reciba la dulzura de ti.
Tú has recibido el desprecio y los insultos de mí
para que yo reciba la mansedumbre de ti.
Tú has recibido los clavos
y la lanzada de mí
para que yo reciba la obediencia de ti.
¡OH JESÚS, AMOR MÍO …
Tú has sido crucificado por mí
para que yo reciba la salvación de ti.
Tú has recibido la muerte de mí
para que yo reciba la vida de ti.
Tú has recibido la sepultura de mí
para que yo reciba la resurrección de ti.
¡OH JESÚS, AMOR MÍO …
De mí, Señor, tú has recibido el mal,
la muerte y el pecado
para que yo reciba de ti sólo a ti mismo;
a mí, a mí tú te has donado.
¡OH JESÚS, AMOR MÍO …
145

Stabat mater dolorosa

Secuencia del siglo XIII

STABAT MATER DOLOROSA
IUXTA CRUCEM LACRIMOSA
DUM PENDEBAT FILIUS.
Era su alma un gemido,
era un dolor, era un grito,
cuando una espada la atravesó.
¡Oh qué triste y afligida
está la bendita Madre del Unigénito!
STABAT MATER DOLOROSA ...
¿Cuál es el hombre que no llora,
al ver a la Madre de Cristo
en tanto suplicio?
Por los pecados de su gente
ella ve a Jesús en tormentos,
y sometido a los azotes.
STABAT MATER DOLOROSA ...
Ella ve a su Hijo amado
que muere desolado,
y que entrega su Espíritu.
Oh, Cristo, cuando yo deba morir,
por tu bendita Madre
hazme conseguir
la palma de la victoria.
AMÉN, AMÉN, AMÉN.
169

Antífona - versículo antes del Evangelio (II)

Aleluya interleccional Modelo I

Gloria a ti, oh Cristo,
Rey de eterna gloria,
Rey de eterna gloria.
GLORIA A TI, OH CRISTO,
REY DE ETERNA GLORIA,
REY DE ETERNA GLORIA.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos.
El que permanece en mí y Yo en él,
ése da fruto abundante.
GLORIA A TI, OH CRISTO …
Gloria al Señor, gloria al Señor,
gloria al Señor, gloria al Señor,
gloria al Señor.
GLORIA AL SEÑOR, GLORIA AL SEÑOR,
GLORIA AL SEÑOR, GLORIA AL SEÑOR,
GLORIA AL SEÑOR.
En el esplendor de la nube,
se oyó la voz del Padre:
«Este es mi hijo amado, escuchadle,
este es mi hijo amado, escuchadle.»
GLORIA AL SEÑOR …
182

Plegaria Eucarística II - Modelo I (1ª parte)

Modelo I

El Señor esté con vosotros.
Y CON TU ESPÍRITU.
Levantemos el corazón.
LO TENEMOS LEVANTADO
HACIA EL SEÑOR.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
ES JUSTO Y NECESARIO,
ES JUSTO Y NECESARIO.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias, siempre y en todo lugar,
a ti, Padre Santo,
por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu Palabra,
hiciste todas las cosas.
Tú nos lo enviaste hecho hombre
por obra del Espíritu Santo,
para que, nacido de María la Virgen,
fuera nuestro Salvador y Redentor.
Él, en cumplimiento de tu voluntad,
para destruir la muerte
y manifestar la resurrección,
extendió sus brazos en la cruz,
y así adquirió para ti un pueblo santo.
MURIENDO
DESTRUYÓ NUESTRA MUERTE,
RESUCITANDO
RESTAURÓ NUESTRA VIDA.
Por eso, con los ángeles y los santos,
cantamos tu gloria diciendo:
SANTO, SANTO, SANTO ...
188

Plegaria Eucarística IV

(1988)

El Señor esté con vosotros.
Y CON TU ESPÍRITU.
Levantemos el corazón.
LO TENEMOS LEVANTADO
HACIA EL SEÑOR.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
ES JUSTO Y NECESARIO,
ES JUSTO Y NECESARIO.
Realmente es justo darte gracias,
y deber nuestro glorificarte, Padre Santo,
porque tú eres el único Dios vivo y verdadero
que existes desde siempre y vives
para siempre; luz sobre toda luz.
Porque tú solo eres bueno y fuente de vida,
hiciste todas las cosas,
para colmarlas de tus bendiciones
y alegrar su multitud
con la claridad de tu gloria.
Por eso, innumerables ángeles en tu presencia,
contemplando la gloria de tu rostro,
te sirven siempre y te glorifican sin cesar.
Y con ellos también nosotros, llenos de alegría,
y por nuestra voz las demás criaturas,
aclamamos tu nombre cantando:
SANTO, SANTO, SANTO ...
Te alabamos, Padre Santo, porque eres grande,
porque hiciste todas las cosas
con sabiduría y amor.
A imagen tuya creaste al hombre
y le encomendaste el universo entero,
para que, sirviéndote a ti, su creador,
dominara todo lo creado.
Y cuando por desobediencia perdió tu amistad,
no lo abandonaste al poder de la muerte
sino que, compadecido,
tendiste la mano a todos,
para que te encuentre el que te busca.
Reiteraste, tu alianza a los hombres;
por los profetas los fuiste llevando
con la esperanza de la salvación.
Padre Santo, tanto amaste al mundo
que, al cumplirse la plenitud de los tiempos,
nos enviaste como salvador a tu único Hijo.
El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo,
nació de María la Virgen,
y así compartió en todo,
nuestra condición humana,
menos en el pecado;
anunció la salvación a los pobres,
la liberación a los oprimidos
y a los afligidos el consuelo.
Para cumplir tus designios,
él mismo se entregó a la muerte
y, resucitando, destruyó la muerte.
RESUCITANDO,
DESTRUYÓ LA MUERTE
Y NOS DIO NUEVA VIDA.
Y para que no vivamos ya
para nosotros mismos, sino para él,
que por nosotros murió y resucitó,
envió, Padre, desde tu seno el Espíritu Santo
como primicia para los creyentes,
a fin de santificar todas las cosas
llevando a plenitud tu obra en el mundo.
Y este mismo Espíritu santifique, Señor,
estas ofrendas, para que sean Cuerpo
y Sangre de Jesucristo, Nuestro Señor,
y así celebremos el gran misterio
que nos dejó, como alianza eterna.
Porque él mismo llegada la hora en que había
de ser glorificado por ti, Padre Santo,
habiendo amado a los suyos que estaban
en el mundo, los amó hasta el extremo.
Y, mientras cenaba con sus discípulos,
tomó pan, te bendijo,
lo partió y se lo dio, diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, tomó el cáliz
lleno del fruto de la vid y te dio gracias,
lo pasó a sus discípulos diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque este es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres,
para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.
Este es el sacramento de nuestra Fe.
ANUNCIAMOS TU MUERTE, SEÑOR,
PROCLAMAMOS TU RESURRECCIÓN,
¡VEN SEÑOR JESÚS!
Por eso, nosotros, Señor, al celebrar ahora
el memorial de nuestra redención,
recordamos la muerte de Cristo,
y su descenso al lugar de los muertos,
proclamamos su resurrección
y ascensión a tu derecha;
y mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos su Cuerpo y su Sangre,
sacrificio agradable a ti
y salvación para todo el mundo.
Dirige tu mirada sobre esta víctima
que tú mismo has preparado a tu Iglesia,
y concede a cuantos compartimos
este pan y este cáliz,
que congregados en un solo cuerpo,
por el Espíritu Santo,
seamos en Cristo, víctima para tu alabanza.
ALABANZA DE TU GLORIA.
ALABANZA DE TU GLORIA.
Acuérdate, Señor, de todos aquellos
por quienes ofreciste este sacrificio;
de tu servidor el Papa ...
de nuestro obispo ..., del orden episcopal
de todo el clero, de cuantos aquí reunidos
hacemos esta oblación,
de todo tu pueblo santo
y de aquellos que te buscan
con sincero corazón.
Acuérdate también de los que
murieron en la Paz de Cristo
y de todos los difuntos
cuya fe solo tú conociste.
Padre, misericordioso,
que todos tus hijos nos reunamos
en la heredad de tu reino.
con María, la Virgen Madre de Dios,
y con los apóstoles y los santos;
y allí, junto con toda la creación,
libre ya de pecado y de muerte,
te glorifiquemos por Cristo, Señor nuestro,
por quien concedes al mundo
todos los bienes.
Por Cristo, con Cristo y en Cristo,
a ti Dios Padre omnipotente
en la unidad del Espíritu Santo
todo honor y gloria,
por los siglos de los siglos.
AMÉN, AMÉN, AMÉN, AMÉN.
207

Como el impulso que siente la ira

Oda VII de Salomón

Como el impulso que siente la ira
hacia el enemigo,
como el impulso que siente el amor
hacia el amado,
así siento yo un impulso hacia ti,
tú, el inmortal, la plenitud de los tiempos.
TÚ ERES EL CAMINO,
¡CÓMO ES MARAVILLOSO!
TÚ ERES EL CAMINO, TÚ ERES EL AMOR.
TÚ ERES EL CAMINO, TÚ ERES LA VIDA.
TÚ ERES EL CAMINO, TÚ ERES LA VERDAD.
TÚ ERES EL CAMINO, TÚ ERES LA VERDAD,
TÚ ERES LA VIDA.
Te has entregado a mí
sin ninguna reserva,
lleno de suavidad
hiciste pequeña tu grandeza.
Te hiciste pecado por mí
lleno de misericordia,
para que mis pecados
no me apartasen de ti.
TÚ ERES EL CAMINO …
Te hiciste como yo
para que te recibiera,
en el aspecto como yo
para que de ti me revistiera.
Y así no tuviera miedo al encontrarte
a ti, el inmortal,
la plenitud de los tiempos.
TÚ ERES EL CAMINO …
217

He aquí mi siervo

Primer canto del Siervo de Yahveh – Isaías 42

He aquí mi siervo a quien elegí,
he aquí mi siervo a quien elegí,
mi amado en quien mi alma se complace,
mi amado a quien elegí.
Haré descansar mi espíritu sobre él;
y anunciará el derecho a las naciones,
y anunciará el derecho a las naciones.
No disputará ni gritará,
nadie oirá su voz en las plazas.
LA CAÑA CASCADA NO LA QUEBRARÁ,
LA MECHA HUMEANTE NO APAGARÁ,
HASTA HACER TRIUNFAR EL DERECHO,
HASTA HACER TRIUNFAR EL DERECHO.
Y en su nombre, y en su nombre
pondrán las naciones su esperanza.
233

Adónde te escondiste amado

Cántico Espiritual de san Juan de la Cruz – “Canciones entre el alma y el esposo”

¿Adónde te escondiste, amado,
y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti, clamando,
y eras ido.
Pastores, los que fuerdes
allá, por las majadas, al otero,
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco,
peno y muero.
Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado,
decid si por vosotros ha pasado!
MIL GRACIAS DERRAMANDO,
PASÓ POR ESTOS SOTOS CON PRESURA,
Y YÉNDOLOS MIRANDO,
CON SOLA SU FIGURA
VESTIDOS LOS DEJÓ DE SU HERMOSURA.
¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme de hoy más mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.
¡Ay! ¡Ay!
MIL GRACIAS DERRAMANDO …
236

Como lirio entre los cardos

Cantar de los Cantares 1,13ss

Como perfume de mirra
es mi amado, así es mi amado,
reposa sobre mi pecho.
Como lirio entre los cardos
es mi amada, así es mi amada,
mi amada entre las doncellas.
¡QUÉ BELLA ERES, AMADA MÍA,
QUÉ BELLA ERES, QUÉ BELLA ERES!
¡PALOMAS SON TUS OJOS,
PALOMAS SON TUS OJOS!
¡QUÉ HERMOSO ERES, AMADO MÍO,
QUÉ HERMOSO ERES, QUÉ DELICIOSO!
PURO VERDOR ES NUESTRO LECHO,
PURO VERDOR ES NUESTRO LECHO.
Como el manzano entre los árboles silvestres,
así es mi amado,
mi amado entre los jóvenes.
A su sombra que anhelaba
estoy sentada, y es dulce su fruto,
qué dulce al paladar.
ME HA INTRODUCIDO
EN LA SALA DEL BANQUETE,
Y LA BANDERA QUE ENARBOLA
SOBRE MÍ ES EL AMOR.
Su izquierda sobre mi cabeza,
y con su diestra me abraza.
YO OS CONJURO, HIJAS DE JERUSALÉN
NO DESPERTÉIS AL AMOR,
HASTA QUE A ELLA LE PLAZCA.
237

Cuando dormía

Cantar de los Cantares 5,2ss

Cuando dormía, mi corazón velaba.
¡La voz de mi amado oí!:
«¡Abre, hermana mía, ábreme paloma!
Que mi cabeza está cubierta de rocío
y mis cabellos del relente de la noche.»
¡Metió la mano
por el agujero de la cerradura;
y toda entera me estremecí!
Me levanté corriendo,
y mis manos destilaron mirra,
mirra fluida mis dedos,
por el pestillo de la puerta.
OS CONJURO, HIJAS DE JERUSALÉN,
SI ENCONTRÁIS A MI AMADO,
DECIDLE QUE MUERO DE AMOR.
Abrí, abrí a mi amado,
pero no estaba, ya había pasado.
Y el alma se me escapó en su huida.
Lo busqué y no lo hallé,
lo llamé, lo llamé,
y no me respondió.
Me encontraron los guardias,
que hacen la ronda, me golpearon,
me desnudaron
los guardias de las murallas.
OS CONJURO, HIJAS DE JERUSALÉN …
¡Ay, si tú fueras mi hermano!
Te podría besar
al encontrarte en la puerta.
OS CONJURO, HIJAS DE JERUSALÉN …
239

El jacal de los pastores

Cantar de los Cantares 1,2-8

¡Que me bese con los besos de su boca!
Mejores son que el vino tus amores;
tu nombre es ungüento que se vierte,
por eso te aman las doncellas.
LLÉVAME EN POS DE TI: ¡SALGAMOS!
LLÉVAME TRAS DE TI: ¡CORRAMOS!
CELEBRAREMOS TUS AMORES MÁS QUE EL VINO;
¡CON CUÁNTA RAZÓN ERES AMADO!
HAZME SABER, AMADO DE MI ALMA,
DÓNDE APACIENTAS EL REBAÑO,
PARA QUE YO NO ANDE VAGABUNDA
DETRÁS DE OTROS COMPAÑEROS.
Si no lo sabes, ¡oh bella entre las bellas!,
sigue la senda de mis ovejas,
y lleva por allí tus cabras
hasta el jacal de los pastores.
LLÉVAME EN POS DE TI: ¡SALGAMOS! …
240

En una noche oscura

Subida al Monte Carmelo – San Juan de la Cruz

EN UNA NOCHE OSCURA,
CON ANSIAS, EN AMORES INFLAMADA,
¡OH DICHOSA VENTURA!
SALÍ SIN SER NOTADA,
ESTANDO YA MI CASA SOSEGADA.
A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y encelada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que guiaste!,
¡oh noche amable más que la alborada!,
¡oh noche que juntaste,
amado con amada,
amada en el amado transformada!
¡OH NOCHE QUE GUIASTE! …
EN UNA NOCHE OSCURA …
244

Huye, amado mío

Cantar de los Cantares 8,10-14

¡Tú, que vives en los jardines,
donde tus compañeros te están escuchando:
hazme oír tu voz, hazme oír tu voz!
¡HUYE, AMADO MÍO,
COMO UNA GACELA,
COMO UN CERVATILLO,
HASTA EL MONTE DE LAS BALSAMERAS!
Yo soy para mi amado
como aquella que encontró la paz.
Mi viña está aquí, está ante mí,
mi viña está aquí, está ante mí.
¡HUYE, AMADO MÍO …
248

La voz de mi amado

Cantar de los Cantares 2,8-17

¡La voz de mi amado!
Helo aquí que viene,
saltando por los montes,
brincando por los collados.
Semejante es mi amado a una gacela,
o a un joven cervatillo,
semejante es mi amado a una gacela.
Vedle que ya se para
detrás de nuestra cerca,
mira por la ventana, atisba por la reja.
Empieza a hablar mi amado y me dice:
¡LEVÁNTATE, AMADA MÍA,
LEVÁNTATE,
HERMOSA MÍA, Y VENTE!
Porque, mira, ha pasado ya el invierno,
han cesado las lluvias y se han ido.
Aparecen las flores en la tierra,
el tiempo de las canciones ha llegado,
se oye el arrullo de la tórtola.
Echa la higuera sus yemas
y la viña exhala su fragancia.
¡LEVÁNTATE, AMADA MÍA …
Paloma mía, que vives en las grietas de la roca,
en escarpados escondrijos,
déjame oír tu voz, déjame oír tu voz.
Cazadnos las raposas, las pequeñas raposas
que devastan nuestra viña,
porque nuestra viña está ya en flor,
PORQUE NUESTRA VIÑA ESTÁ YA EN FLOR.
Mi amado es para mí,
y yo soy para mi amado.
Antes que sople la brisa
y se alarguen las sombras con la muerte,
RETORNA, RETORNA, RETORNA.
¡LEVÁNTATE, AMADA MÍA …
249

Me robaste el corazón

Cantar de los Cantares 4,9-16.5,1

ME ROBASTE EL CORAZÓN,
ME ROBASTE EL CORAZÓN,
HERMANA MÍA, ESPOSA,
ME ROBASTE,
ME ROBASTE EL CORAZÓN.
¡Qué hermosos tus amores,
qué hermosos tus amores!
¡La fragancia de tus perfumes,
más que todos los bálsamos de amor!
Miel destilan tus labios,
esposa mía, esposa mía.
Miel y leche debajo de tu lengua.
La fragancia de tus vestidos es la
fragancia del Líbano, esposa, esposa mía,
¡más sabrosos tus amores son que el vino!
Huerto eres cerrado, hermana mía,
fuente sellada, esposa mía.
Tus frutos un paraíso de granados,
de nardo y azafrán, de mirra y áloe.
¡Levántate cierzo, ábrego, y ven!
¡LEVÁNTATE CIERZO, ÁBREGO, Y VEN!
¡Sopla en mi huerto
para que exhale sus aromas!
¡SOPLA EN MI HUERTO
PARA QUE EXHALE SUS AROMAS!
Y pueda entrar mi amado en su huerto
y coma de sus frutos exquisitos.
Ya he entrado en mi huerto, esposa mía;
he comido mi miel en su panal,
he bebido mi vino con su leche.
¡Amigos, venid, bebed,
oh queridos y embriagaos!
¡AMIGOS, VENID, BEBED,
OH QUERIDOS Y EMBRIAGAOS!
ME ROBASTE EL CORAZÓN …
252

Quién es esta que sube del desierto

Cantar de los Cantares 8,5-7

¿QUIÉN ES ÉSTA QUE SUBE DEL DESIERTO,
QUIÉN ES ÉSTA QUE SUBE DEL DESIERTO,
APOYADA EN SU AMADO, EN SU AMADO,
APOYADA EN SU AMADO?
Debajo del manzano te desperté,
allí donde te concibió tu madre,
allí donde tu madre te dio a luz,
allí donde tu madre te dio a luz.
¿QUIÉN ES ÉSTA QUE SUBE DEL DESIERTO …
Llévame como un sello en tu corazón,
como un tatuaje en tu brazo.
Porque es fuerte el amor como la muerte.
Y las aguas no lo pueden apagar,
ni los ríos lo pueden anegar.
Que si tú dieras los bienes de tu casa por el amor,
sólo encontrarías el desprecio.
¿QUIÉN ES ÉSTA QUE SUBE DEL DESIERTO …
257

Ven del Líbano

Cantar de los Cantares 4,8ss

Ven del Líbano, esposa,
ven del Líbano, ven.
Tendrás por corona la cima de los montes,
la alta cumbre del Hermón.
Tú me has herido, herido el corazón.
¡Oh, esposa, amada mía!
Ven del Líbano, esposa,
ven del Líbano, ven.
BUSQUÉ EL AMOR DEL ALMA MÍA,
LO BUSQUÉ SIN ENCONTRARLO.
ENCONTRÉ EL AMOR DE MI VIDA,
LO HE ABRAZADO Y NO LO DEJARÉ JAMÁS.
Yo pertenezco a mi amado y él es todo para mí.
Ven, salgamos a los campos,
y nos perderemos por los pueblos.
Salgamos al alba a las viñas
y recogeremos de su fruto.
Yo pertenezco a mi amado y él es todo para mí.
BUSQUÉ EL AMOR DEL ALMA MÍA …
Levántate deprisa, amada mía,
ven, paloma, ven.
Porque el invierno ya ha pasado,
el canto de la alondra ya se oye.
Las flores aparecen en la tierra,
el fuerte sol ha llegado.
Levántate deprisa, amada mía,
ven, paloma, ven.
BUSQUÉ EL AMOR DEL ALMA MÍA …
Como un sello en el corazón,
como tatuaje en el brazo.
El amor es fuerte como la muerte,
las aguas no lo apagarán.
Dar por este amor
todos los bienes de la casa
sería despreciarlo.
Como un sello en el corazón,
como tatuaje en el brazo.
BUSQUÉ EL AMOR DEL ALMA MÍA …